Los periodistas, blogueros y ciudadanos o activistas que se improvisan como reporteros, pagan caro su compromiso de denunciar las atrocidades cometidas. Desde el inicio de la revuelta trece de ellos han perdido la vida en el ejercicio de sus actividades; entre ellos, cuatro periodistas extranjeros.
Por otra parte, los periodistas, blogueros y activistas sirios son sistemáticamente perseguidos, detenidos, torturados. No se tienen noticias de muchos de ellos. Lo mismo le sucede a los simples ciudadanos que tienen contacto con los medios de comunicación extranjeros. En la actualidad, más de una treintena de profesionales y amateurs de la información se encuentran tras las rejas.
En lo que respecta a los medios de comunicación extranjeros, el gobierno les niega los visados, por así decirlo. Los visados se otorgan a cuenta gotas y quienes los obtienen son escogidos cuidadosamente y controlados por los agentes Mukhabarat, por lo que no tienen ninguna libertad de movimiento. Así, la mayoría de los periodistas se ven obligados a entrar al país ilegalmente, poniendo en riesgo su vida. En marzo de 2012 el Ministro de la Información amenazó de manera abierta con emprender medidas contra los medios de comunicación árabes y extranjeros y sus corresponsales que entren de forma ilegal a Siria, así como contra todas las personas que colaboren con ellos.
En la Red, el ciberejército, encargado de perseguir a los ciberdisidentes en las redes sociales, redobló su actividad. Sus miembros actúan inundando con mensajes pro Assad las páginas y los sitios web que apoyan a los manifestantes. Han creado cuentas Twitter para parasitar la información proporcionada por el hashtag #Syria. Este ciberejército también busca desacreditar la rebelión popular publicando llamados a la violencia en las páginas de los opositores y haciendo creer que ellos son los autores de éstas. Para vigilar mejor a los disidentes, las autoridades obtienen sus datos personales utilizando la técnica del phishing (usurpación de identidad), que consiste en crear páginas falsas de acceso a Facebook o Twitter (para obtener su contraseña).