Reporteros sin fronteras

Ruanda

Publicado el Jueves 7 de febrero de 2008. Actualizado el Jueves 16 de abril de 2009.
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Continúan manteniéndose las execrables relaciones entre el gobierno y una parte de la prensa independiente, y especialmente las publicaciones más críticas. La agresividad del poder llevó incluso a algunos periódicos a dejar de publicarse. Entre tanto, la periodista Tatiana Mukakibibi recobró finalmente la libertad... tras permanecer once años en detención preventiva.

Aunque el gobierno se defiende de ello, la prensa independiente ruandesa se ve obligada a vivir bajo las fuertes presiones que lleguen desde la cabeza del Estado. En una conferencia de prensa celebrada en los comienzos del año 2007, el presidente Paul Kagame atacó violentamente a Emmanuel Niyonteze, periodista del bimensual Umuseso, que le pregunta sobre su acercamiento al presidente de Costa de Marfil, Laurent Gbagbo. También la prensa gubernamental se mostró agresiva con algunos medios de comunicación, y entre ellos la radio pública norteamericana Voice of America (VOA). El 2 de febrero, en una conferencia de prensa, un periodista del semanario público Imvaho Nshya llegó incluso a pedir el cierre de VOA, a la que acusaba de favorecer a la oposición ruandesa. Tras expulsar sin explicaciones, en junio de 2006, a Sonia Rolley, corresponsal de la emisora pública francesa Radio France Internationale (RFI), el gobierno ruandés ordenó en noviembre el cierre de la emisora, después de romper las relaciones diplomáticas con París.

Un periódico deshonrado

Pocos meses después, la presión sobre Umuseso, bestia negra del gobierno, se acentuó hasta el punto de que el grupo de prensa propietario del semanario, amenazado con repetidos procesos y cuyos periodistas se ven frecuentemente vilipendiados por el poder, suspendió todas sus publicaciones. En un programa emitido el 2 de septiembre de 2007 en la emisora pública Radio Ruanda y el canal público Televisión Ruandesa (TVR), varios ministros, así como los potavoces del ejército y la policía, hicieron manifestaciones muy agresivas en relación con la prensa privada. El Ministro del Interior anunció entre otras cosas que las autoridades iban a tomar "medidas" con los periodistas que intentan "derrocar" al gobierno. Según él, la fuerzas de policía tienen el deber de detener a cualquier periodista que divulgue un documento oficial, hasta que confiese quien es su fuente que, a su vez, será castigada. Se trataba de una clara alusión al semanario privado Umuseso, que había publicado poco antes un documento clasificado del Ministerio de Defensa.

Testigo de ese lamentable clima, el redactor jefe de Umuseso cayó en la trampa en agosto y pasó algunos días en la cárcel por una oscura historia, que tiene todo el aspecto de ser un montaje. Gérard Manzi fue detenido en una estación de autobuses, la noche del 22 de agosto, cuando regresaba a su casa después de tomar unas copas con los amigos. Iba acompañado de una joven menor, preocupado porque se la había encontrado sola, en plena noche, poco antes. Trasladado a la comisaría de policía, a Gérard Manzi le acusaron de violación. Negó la acusación y pidió un careo con la joven pero la policía, pretextando que había perdido las huellas de la víctima, se lo denegó. Le pusieron en libertad una semana más tarde, después de que su abogado presentara testimonios que confirmaban la coartada en el caso de buenas costumbres en que, evidentemente, la policía pretendía implicarle.

Aparte de Umuseso, también se vieron acosados todos los periódicos pequeños que se publican en Kigali. Así, a Jean-Bosco Gasasira, director de publicación del bimensual independiente Umuvugizi, unos desconocidos le dieron una paliza el 9 de febrero, al caer la tarde. Ingresado en estado crítico en el hospital del rey Faisal, el periodista consiguió finalmente salir del coma el 13 de febrero. A partir de agosto de 2006, Jean-Bosco Gasasira recibió repetidas intimidaciones telefónicas y, cada vez que se desplazaba, le vigilaban agentes del servicio de inteligencia militar. “En algunas de las llamadas procedentes de números privados me amenazaban con golpearme hasta la muerte”, dijo entonces a Reporteros sin Fronteras. Se había negado a facilitar a las autoridades información acerca de la situación de Bonaventure Bizumuremyi, director del bimensual privado Umuco, en fuga desde que también a él le amenazaron seriamente. Frente a esas acusaciones, los servicios de inteligencia acusaron entonces a Umuco y otros periódicos privados de buscar una "publicidad fácil". Por otra parte, las autoridades ruandesas criticaron al periódico Umuvugizi por denunciar, como hicieron las otras publicaciones independientes, Umuco y Umuseso, favoritismo en la gestión del Ministro de Economía y Finanzas, James Musoni.

Secuelas del genocidio

El genocidio de los tutsis de 1994 dejó tales secuelas en la sociedad ruandesa que cualquier crítica del gobierno se reprime rápidamente, y a veces de manera radical. Así, Agnès Uwimana Nkusi, directora del bimensual privado Umurabyo, fue detenida el 12 enero y acusada de "divisionismo", "sectarismo" y "difamación". En el juicio reconoció las infracciones que se le imputaban y se declaró culpable, reconociendo "la gravedad de sus escritos" y prometiendo "publicar una rectificación". Umurabyo, una de las pocas publicaciones críticas que salen en Kigali, protagonizó una polémica por publicar un artículo, en el que podía leerse: "Quien mata a un tutsi tiene problemas, pero quien mata a un hutu está libre". El Alto Consejo de la Prensa, un órgano de regulación de los medios de comunicación controlado por el poder, pidió tres meses de suspensión para el periódico. Todavía no había ratificado la decisión el Ministro de Información, como exige la ley, cuando detuvieron a Agnès Uwimana Nkusi. Salió en libertad al cabo de un año, el 19 de enero de 2008.

De igual manera, el 16 de febrero detuvieron en clase al profesor universitario congoleño Idesbald Byabuze Katabaruka, cuando impartía una lección en la Universidad Laica Adventista de Kigali (UNILAK). El fiscal le comunicó que estaba denunciado por "atentado a la seguridad interna del Estado", "segregación" y "sectarismo". El tribunal de Kagarama le condenó, el 23 de febrero, a treinta días de detención preventiva, en espera del juicio. También es profesor de la Universidad Católica de Bukavu (Kivu Sur), en el este de la República Democrática del Congo (RDC), y uno de los creadores de Mashariki News, un periódico que en aquel momento había publicado dos números. Redactor desde hace varios años de alarmantes informes sobre la situación humanitaria en la frontera ruando-congoleña, el 8 de junio de 2005 firmó, junto con otras persona, un texto titulado "Alerta Ruanda", destinado a la agencia de prensa de los misioneros católicos, Missionary Service News Agency (MISNA). Los otros dos firmantes eran una monja italiana y otra congoleña de las Misiones católicas del este de la RDC. El texto era una acerba crítica dela gestión en Ruanda de Paul Kagame y su partido, el Frente Patriótico Ruandés (FPR), desde su acceso al poder en 1994. Idesbald Byabuze Katabaruka salió en libertad el 21 de marzo, le expulsaron del territorio y después le declararon "persona non grata".

Absuelta después de once años

De todas maneras, el año terminó con una buena noticia. El 6 de noviembre de 2007 y después de deliberar durante tres horas, un tribunal gacaca absolvió a Tatiana Mukakibibi, ex periodista de Radio Ruanda, de los cargos de "genocidio", "planificación y participación en genocidio" y "distribución de armas" en el sector de Kimegeri, entre abril y julio de 1994. Acusada oficialmente de matar a Eugène Bwanamudogo, que realizaba programas para el Ministerio de Agricultura, la periodista negaba los hechos y aseguraba que se trataba de un montaje. Salió en libertad a los pocos días... tras permanecer once años en detención preventiva. Tatiana Mukakibibi era presentadora y productora de programas en Radio Ruanda. Tras el genocidio, en agosto de 1994, trabajó con el abad André Sibomana (antiguo director de Kinyamateka y galardonado en 1994 con el Premio Reporteros sin Fronteras - Fundación de Francia, fallecido en marzo de 1998). El 2 de octubre de 1996, la detuvieron e inmediatamente la llevaron al calabozo comunal, donde permaneció internada hasta diciembre de 2006, en condiciones muy penosas.

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ENEMIGOS DE INTERNET

FICHA DE PAÍS

En el mes de septiembre de 2001, el gobierno ordenó la suspensión de todas las publicaciones de la prensa privada, en su país. En los días siguientes, las fuerzas del orden detuvieron a una quincena de periodistas, que fueron conducidos al puesto de policía nº 1 de Asmara.

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