Reporteros sin fronteras

Portada - clasificación Mundial

clasificación Mundial 2013

1054

Americas

La violencia y la polarización persisten en el continente americano

El surgimiento de movimientos de protesta de envergadura –y su represión– había modificado de forma considerable la posición de ciertos países en 2011. El reflujo de estos movimientos cambia lógicamente la situación un año más tarde. Es el caso de Chile (60o, +20), donde las movilizaciones estudiantiles de 2012 no tuvieron la misma magnitud que el año precedente. Las acciones represivas se concentraron esta vez en la región de Aysén, recorrida por una fuerte ola de protestas en el primer trimestre del año. No obstante, el asenso de Chile en la clasificación merece ser relativizado teniendo en cuenta los graves desequilibrios en su espacio de comunicación, la criminalización de los medios de comunicación comunitarios –en particular en territorio Mapuche– y las dificultades que enfrentan los periodistas que investigan sobre la dictadura (1973-1990).

Estados Unidos (32o, +15), donde la represión del movimiento Occupy Wall Street también afectó a los periodistas que lo cubrían, registró una dinámica similar, lo que le permitió recuperar una posición más acorde a su reputación de “país de la Primera Enmienda”. En cambio Canadá (20o, -10 puntos) perdió este año su lugar de país mejor calificado, favoreciendo el ascenso de Jamaica (13o). Esto se debe, por una parte, a los obstáculos que enfrentaron los periodistas durante el movimiento estudiantil conocido como la “Primavera de Maple” y, por otra, a las persistentes amenazas al secreto de las fuentes y a la protección de datos personales de los internautas, afectada por el proyecto de ley federal C-30, de lucha contra la cibercriminalidad.

Las nuevas tendencias, más claras, se observan en el sur del continente. Brasil (108o), enlutado en 2012 por el asesinato de cinco periodistas, retrocede aún nueve lugares; en 2011 ya había caído 41. Su paisaje mediático también se distingue por fuertes desequilibrios. Muy dependientes de los gobiernos estatales, los medios de comunicación regionales son los que corren más riesgo de padecer ataques, agresiones a su personal, así como órdenes de censura judicial, que también afectan la blogósfera. Violenta, la campaña de las elecciones municipales de octubre de 2012 exacerbó esta situación.

PDF - 71.3 KB
Comunicado em português

Guerra mediática y golpe parlamentario, factores de caída

En Paraguay (91o, -11), el golpe parlamentario que derrocó al presidente Fernando Lugo el 22 de junio de 2012, no tardó en producir sus efectos en materia de comunicación e información. Se llevó a cabo una verdadera purga de personal en los medios de comunicación públicos creados bajo el mandato del presidente destituido, que estuvo acompañada de una recurrente censura de programas. Las radios comunitarias temen también por sus frecuencias, que ya de por sí son pocas.

Aún en el sur, Perú (105o, +10), conocido por su elevado nivel de agresiones, adelanta esta vez a Brasil, que supera sólo con un punto a Bolivia (109o), país en que algunos medios de comunicación fueron blanco de atentados espectaculares (ataques con dinamita, incendios provocados) y donde la polarización pesa tanto a escala nacional como local. Marcado por un año de gran tensión entre el gobierno y los principales sectores de la prensa privada, Ecuador (119o, -15) se ubica detrás de Venezuela (117o). Algunos cierres abusivos de medios de comunicación puntuaron el periodo en este país andino, en el que fue asesinado un periodista y donde se registraron más de 170 casos de violencia en un clima de “guerra mediática”.

Aunque su dimensión es menos dramática, la polarización se ha vuelto preocupante en Argentina (54o), que desciende algunos lugares en medio de una situación generalizada de enfrentamientos crecientes entre el gobierno y ciertos sectores de la prensa privada. En primer lugar: el grupo Clarín, refractario a la plena aplicación de la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual o Ley de Medios, aprobada en 2009. Al este del Río de la Plata, Uruguay (27o) gana de nuevo terreno y se ubica a menos de diez puestos de Costa Rica (18o), aún a la cabeza de los países de América Latina.

Los fuertes contrastes observados en 2011 en América central experimentaron pocos cambios en 2012. Falta de pluralismo, constantes tensiones con el poder político, presiones y autocensura explican en gran medida el casi estancamiento de Panamá (111o) –donde los ataques a periodistas se triplicaron en un año, según los sindicatos locales–, Guatemala (95o) y Nicaragua (78o). Por el contrario, El Salvador (38o) debe su envidiable posición a los esfuerzos gubernamentales en la lucha contra la inseguridad, incluso si periodistas y medios de comunicación denuncian a menudo la falta de acceso a la información de las instituciones y los organismos públicos. Una disminución global de la violencia contra los periodistas y de procesos perjudiciales para la libertad de informar, justifican el progreso de República Dominicana (80o, +15), pero este país aún se encuentra lejos de su vecino Haití (49o), donde la situación en su conjunto permanece igual pese a la actitud, a veces agresiva, del presidente Michel Martelly, de la que algunos periodistas se consideran víctimas.

Turbulencias caribeñas; los mismos países en el abismo

Tensiones políticas y abusos procesales explican la posición de otros países de las regiones de las Guyanas y el Caribe. En Trinidad y Tobago (44o) no han acabado los intentos de rastreo de las fuentes de los periodistas y el salvaje espionaje telefónico a los que, no obstante, el gobierno había prometido poner fin en 2010. En Surinam (31o, -9), las relaciones entre el presidente Desi Bouterse y una parte del gremio, en ocasiones turbulentas, no mejoraron tras el voto de la ley que amnistía el asesinato de quince opositores, cinco de ellos periodistas, cometido hace treinta años. Entonces el dictador se llamaba… Desi Bouterse, quien regresó al poder por las urnas en 2010. Los siete países pertenecientes a la Organización de Estados Caribeños del Este (OECS por sus siglas en inglés) retrocedieron ocho lugares (34o); esto se debe a las presiones –a veces directas– de los gobiernos sobre las redacciones, así como a un proceso de despenalización de los delitos de “difamación” e “injuria” demasiado lento. Estas mismas presiones se denunciaron en Guyana (69o), cuya clasificación aún se ve afectada porque el Estado mantiene el monopolio de la radio.

En las profundidades de la clasificación, Honduras (127o), donde dos periodistas fueron asesinados y el crimen tiene relación directa con el ejercicio de su oficio, permanece en el statu quo provocado por el golpe de Estado del 28 de junio de 2009. No ha disminuido la persecución de los medios de comunicación de oposición y de las radios comunitarias, ni la criminalización de los defensores de los derechos humanos o de los movimientos sociales, proveedores de información sobre cuestiones delicadas (conflictos agrarios, abusos de la policía, derechos de las minorías).

Pese a las esperanzas suscitadas por las nuevas negociaciones entre el gobierno y la guerrilla de las FARC, Colombia (129o) aún debe enfrentar el narco-paramilitarismo, verdadero predador para aquellos que trabajan al servicio de la información. Aunque en 2012 se registró una ligera disminución del número de agresiones, en el país fue asesinado un periodista.

En el norte, México (153o) conserva su puesto de país más peligroso del continente para el gremio; seis periodistas fueron asesinados. La violencia y la censura acompañaron el desarrollo de las controvertidas elecciones del 1 de julio de 2012, que marcaron el regreso a la presidencia de la República del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Cuba (171o), el último país del continente en la clasificación y el único que no tolera –salvo raras excepciones– ninguna prensa independiente, acaba un año de fuerte represión de la disidencia. En la isla hay dos periodistas encarcelados, uno de ellos de la prensa del Estado.

África

África del Este se estanca en las profundidades de la clasificación, Malí se viene abajo

África del Este, cementerio para los periodistas

En Somalia (175° lugar, -11), 18 profesionales de la información fueron asesinados, víctimas de atentados con bomba o tomados directamente como blanco, lo que hizo de 2012 el año más mortífero de la historia para la prensa de este país. Esta nación del Cuerno de África fue en 2012 el segundo país más peligroso del mundo para los actores de la información, después de Siria.

En Eritrea (179°, último lugar de la clasificación por sexto año consecutivo) no se mata, se deja morir, lo que viene a ser más o menos lo mismo. La prisión más grande de África para los periodistas encierra por lo menos a una treintena de ellos. De los once periodistas encarcelados desde 2001, siete han fallecido, la causa: las condiciones en que se encontraban detenidos o se suicidaron. Desde que se suspendió la prensa privada –hace más de diez años–, no existen medios de comunicación independientes en el país, sólo en el exilio, y el terror reina.

El este del continente es también una tierra de censura y represión. El Sudán de Omar el Bechir, donde no ha cesado la confiscación de diarios y numerosos periodistas fueron interpelados durante el verano, sigue bien anclado en el lugar 170, entre los diez últimos países de la clasificación. En Yibuti (167°, -8), país en el que no existe la prensa privada, detuvieron más de tres meses a un colaborador del sitio informativo La Voix de Djibouti (La Voz de Yibuti). A pesar de la liberación de dos periodistas suecos detenidos en 2011, Etiopía (137°) perdió diez lugares debido a la aplicación liberticida de la ley antiterrorista de 2009 y porque se mantiene detenidos a varios periodistas locales.

Disturbios políticos en Malí y la República Centroafricana

Presentado durante mucho tiempo como un ‘buen alumno’ del continente en materia de democracia y libertad de prensa, Malí (99°, -74, la caída más fuerte a escala mundial) paga la situación en la que se hundió el país en 2012. El golpe militar del 22 de marzo en Bamako y la toma del norte del país por independentistas tuaregs y fundamentalistas islamistas, expusieron a los medios de comunicación a la censura y las exacciones. Numerosas radios del norte interrumpieron entonces sus programas, mientras que algunos periodistas, malienses y extranjeros, fueron agredidos en la capital. Tantas exacciones registradas antes la intervención militar de enero de 2013.

En 2012 la República Centroafricana ocupó el lugar 65. Los acontecimientos registrados desde el inicio de la rebelión de Séléka, a finales del año (radios saqueadas, una periodista asesinada), no se tomaron en cuenta en esta clasificación, lo que evitó que el país cayera más de cincuenta lugares. Esta clara degradación será tomada en cuenta en la edición de 2014.

Finalmente, el silencio mediático impuesto y la censura militar que han acompañado al golpe de Estado del 12 de abril pasado, justifican que Guinea Bissau (92°) retrocediera 17 lugares.

Los países de los “predadores censores”

Yahya Jammeh, el rey Mswati III, Paul Kagamé y Teodoro Obiang Nguema, junto con jefes de Estado como Issaias Afeworki (Eritrea) o Ismael Omar Guelleh (Yibuti), forman al parecer un preciado club: el de los dirigentes africanos –caprichosos o austeros, todos autoritarios– que gobiernan su país con mano de hierro y controlan estrechamente la información. Sus países, Gambia (152°), Suazilandia (155°), Ruanda (161°) y Guinea Ecuatorial (166°), respectivamente, se ubican en los treinta últimos lugares de la clasificación. El pluralismo se reduce en ellos como la piel de zapa y criticar al jefe de Estado no es muy recomendable.

Descensos significativos

Periodistas preocupados, incluso maltratados; N’Djaména Bi-Hebdo suspendido temporalmente, su director fue condenado a prisión condicional; un proyecto de ley mantenido en secreto pero considerablemente liberticida: Chad (121°) pierde este año 18 lugares. Tras un lento, pero seguro progreso después de la formación del Gobierno de Unidad Nacional en 2009 y las licencias otorgadas a diarios independientes, Zimbabue (133°, -16) marca el paso. La violencia y los arrestos de periodistas son lancinantes; si las elecciones se efectúan en 2013, como está previsto, será en medio de un clima tenso para la prensa. Sudán del Sur (124°), relativamente bien clasificado en 2011-2012, perdió trece lugares tras el asesinato de un columnista –el primero en la historia de este joven país–, mientras que los medios de comunicación y los periodistas locales aún esperan la adopción de tres proyectos de ley sobre la prensa.

Pese a la organización del encuentro Estados Generales de la Comunicación, el futuro de la prensa sigue siendo incierto y preocupante en Camerún (120°, -23). En las alturas de la clasificación, Níger (43°) pierde sin embargo catorce lugares debido a la irresponsabilidad de algunos periodistas tentados con abusar de la libertad de la que gozan. Finamente en Tanzania (70°, -36), en espacio de cuatro meses, un periodista fue asesinado cuando cubría una manifestación y se encontró a otro muerto, manifiestamente fue asesinado.

Burundi (132°) sólo pierde dos lugares, pero sigue muy mal clasificado. Las comparecencias de periodistas disminuyeron, pero el caso de Hassan Ruvakuki, condenado a cadena perpetua y después, en apelación, a tres años de reclusión, genera entre la prensa un clima de miedo.

“Regreso a la normalidad”

Después de un año 2011 terrible –marcado por la deriva dictatorial del difunto presidente Bingu Wa Mutharika, una violenta represión de la cobertura de las manifestaciones y el asesinato del bloguero Robert Chasowa–, Malaui (75°) registró en 2012 el mayor avance a escala mundial (+71) y logró acercarse a la posición que ocupaba en 2010. Lo mismo sucede con Costa de Marfil (96°, +63), aunque persisten numerosos problemas; en la clasificación precedente el país se había “sumergido” debido a las consecuencias de la crisis poselectoral, los asesinatos en 2011 de un periodista y de un colaborador de los medios de comunicación, y la guerra civil que sacudió Abiyán en abril. Por último, Uganda (104°) asciende 35 lugares gracias a un año 2012 menos difícil que el precedente, pero la situación de los medios de comunicación está lejos de ser satisfactoria. El año acabó con amenazas abiertas proferidas por el presidente Yoweri Museveni contra varias radios.

Progresos alentadores

Tras una elección presidencial que finalmente se desarrolló en un clima más bien tranquilo para los medios de comunicación –a pesar de algunas lamentables agresiones a periodistas– y con el ascenso al poder de un presidente, Macky Sall, que afirmó estar dispuesto a despenalizar los delitos de prensa, 2012 fue el año de la esperanza para Senegal (59°, +16). Sin embargo, todo queda aún por demostrarse en 2013, como lo recordó en diciembre la condena de un periodista a prisión.

En Liberia (97°, +13) las elecciones presidenciales de noviembre de 2011 estuvieron ennegrecidas por las suspensiones de medios de comunicación y la violencia contra los periodistas. El clima para los medios de comunicación fue mucho mejor este año. En el verano, la presidenta de la República, Ellen Johnson Sirleaf, se convirtió en el segundo mandatario africano, después del nigeriano Mahamadou Issoufou, en firmar la declaración de la Montaña de la Mesa, comprometiéndose así a promover la libertad de prensa.

Por último, Namibia (19°), Cabo Verde (25°) y Ghana (30°) siguen siendo los países africanos tradicionalmente mejor clasificados.

Clasificación Mundial 2013: tras las Primaveras, las esperanzas defraudadas

Versión para imprimir de este documento ImprimirEnviar la referencia de este documento por email enviar françaisEnglish

Leer en árabe
Leer en turco (Türkçe)
Leer en italiano (Italiano)
Leer en alemán (Deutsch)
Leer en chino (看中文)

Después de que la “Primavera árabe” y los movimientos de protesta provocaran en 2011 ascensos y caídas, la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2013 publicada por Reporteros sin Fronteras muestra el retorno a una cierta normalidad. La posición de un gran número de países se encuentra menos ligada a la intensidad de la situación política. Así, con la Clasificación 2013 apreciamos mejor la actitud y las intenciones de los regímenes frente a la libertad de prensa a mediano y largo plazo.

En la cima de la clasificación, los tres países europeos que ocuparon los primeros lugares el año pasado, conforman de nuevo el trío a la cabeza. Por tercera vez consecutiva, Finlandia se distingue como el país más respetuoso de la libertad de prensa. Le siguen los Países Bajos y Noruega. Incluso tomando en cuenta numerosos criterios, la violencia contra los periodistas, así como el marco jurídico, los países democráticos ocupan la parte superior de la clasificación. En la más baja, tres países dictatoriales conforman el “trío infernal”. Se trata de los mismos del año pasado: Turkmenistán, Corea del Norte y Eritrea.

“La Clasificación Mundial publicada por Reporteros sin Fronteras no toma en cuenta directamente el tipo de régimen político. Sin embargo, aparece claramente que las democracias protegen mejor la libertad de producción y difusión de información factual que los países que menosprecian otros derechos humanos”, señaló Christophe Deloire, Secretario General de Reporteros sin Fronteras. “En las dictaduras, los actores de la información están expuestos a despiadadas represalias, contra ellos y sus allegados. En numerosas democracias, los actores de la información se enfrentan a la crisis económica de la prensa y a los conflictos de interés. Si bien estas situaciones no son siempre comparables, hay que rendir homenaje a todos los que resisten las presiones, ya sean marciales o difusas”.

Con ocasión de la publicación de la Clasificación Mundial 2013, Reporteros sin Fronteras publica por primera vez un índice anual de la libertad de prensa. Gracias a la creación de este nuevo indicador, Reporteros sin Fronteras contará con una herramienta analítica del desempeño global de los países, que le permitirá evaluar el estado general de la libertad de informar. Debido al desarrollo de las nuevas tecnologías y a la interdependencia de los Estados y las poblaciones, no es posible apreciar la libertad de producción y circulación de información si no se cuenta con una medida a escala mundial. En 2013 el índice asciende a 3.395 puntos, una cifra de referencia para los próximos años.

La declinación regional del índice permite apreciar la situación relativa por grandes zonas. El cálculo se basa en una media establecida en función de la población, con resultados que van de 0 a 100; cero representa una situación ideal. El estudio muestra que la zona Europa obtiene un resultado de 17,5 sobre 100. Le sigue la zona Américas (30,0), África (34,3), Asia-Pacífico (42,2), Rusia y los países de la ex URSS (45,3). Pese a los movimientos de la Primavera Árabe, la región de Oriente Medio-África del Norte (48,5) se ubica en último lugar.

La importancia que tiene el número de periodistas y netciudadanos asesinados en el ejercicio de su profesión en 2012 (el año más mortífero registrado por Reporteros sin Fronteras en su balance anual http://es.rsf.org/2012-hecatombe-pe...) naturalmente influye de forma notable en la clasificación de los países donde se perpetraron los crímenes, como Somalia (175o, -11), Siria (176o, 0), México (153o, -4) y Paquistán (159o, -8).

De la cúspide a los abismos

Una vez más, los países nórdicos demuestran su capacidad de garantizar y mantener un ambiente óptimo para los actores de la información. Finlandia (1o, 0), los Países Bajos (2o, +1) y Noruega (3o, -2) conservan las tres primeras posiciones. Canadá (20o, -10) evita por poco salir de la lista de los veinte países mejor calificados. Es de notar la entrada en la clasificación de Andorra (5o) y de Liechtenstein (7o), que se ubican a poca distancia del trío a la cabeza.

En el otro extremo, el “trío infernal” (Turkmenistán, Corea del Norte, Eritrea) afianza su posición en la cola de la clasificación. La llegada de Kim Jong-un como dirigente del reino ermitaño no cambió en nada el control absoluto de la información que ha prevalecido en el país. Eritrea (179o, 0), recientemente agitado por un corta revuelta militar en el Ministerio de Información, continúa siendo una prisión a cielo abierto para su población; periodistas mueren allí encarcelados. A pesar de su discurso reformista, el régimen turkmeno no cede un milímetro de su control totalitario de los medios de comunicación.

Por segundo año consecutivo, el “trío infernal” es precedido por Siria (176o, 0), donde tiene lugar una sanguinaria guerra de la información. Somalia (175o, -11), que acaba un año mortífero para los periodistas, se hunde en las profundidades de la clasificación. Irán (174o, +1), China (173o, +1), Vietnam (172o, 0), Cuba (171o, -4), Sudán (170o, 0) y Yemen (169o, +2) completan la lista de los diez países menos respetuosos de la libertad de prensa. No contento con encarcelar a periodistas y netciudadanos a diestra y siniestra, Irán se distingue por ejercer abyectas presiones sobre las familias de los periodistas, tanto en su territorio como en el extranjero.

Grandes mejoras

Respecto a los progresos más importantes, Malaui (75o, +71) se lleva la palma por casi recuperar la posición que ocupaba antes de los desvíos registrados al final de la presidencia de Mutharika. Costa de Marfil (96o, +63), que sale de la crisis poselectoral entre partidarios de Laurent Gbagbo y Alassane Ouattara, asciende mucho en la clasificación y alcanza su mejor posición desde el año 2003. Birmania (151o, +18) confirma su ligero avance, observado en la edición precedente de la clasificación. Gracias a la Primavera Birmana, medidas de apertura sin precedentes han permitido al país –que desde 2002 se ubicaba cada año en los últimos quince lugares– acceder a una posición históricamente alta. Afganistán (128o, +22) también registra un progreso considerable. El hecho de que no haya periodistas encarcelados en el país explica su ascenso; sin embargo, aún existen numerosos desafíos a superar, en especial tras el retiro de las tropas extranjeras.

…y caídas vertiginosas

Malí (99o, -74) registra la caída más fuerte de la clasificación, tras los acontecimientos que sacudieron el país en 2012. El golpe militar del 22 de marzo en Bamako y la toma del norte del país por independentistas tuaregs y grupos islamistas armados, expusieron a los medios de comunicación del norte del país a la censura y las exacciones. Tanzania (70o, -36) perdió más de treinta lugares. En espacio de cuatro meses, un periodista fue asesinado cuando cubría una manifestación y se encontró a otro muerto, manifiestamente fue asesinado.

Sacudido por movilizaciones por razones socioeconómicas, el Sultanato de Omán (141o) descendió 24 lugares, la mayor caída registrada en la zona de Oriente Medio-África del Norte en 2012. Cerca de 50 netciudadanos y blogueros fueron juzgados por ‘crímenes de lesa majestad’ y/o ‘delitos de cibercriminalidad’ tan sólo en 2012.

Si bien los periodistas que trabajan en el país gozan de una verdadera libertad de expresión, pese a que existe censura militar, Israel (112o, -20) cae debido a las exacciones cometidas por el ejército israelí en territorios palestinos, que ahora se integran al cálculo, en lugar de formar parte de una categoría contemplada de forma separada.

En Asia, Japón (53o, -31), minado por la falta de transparencia y un casi nulo derecho de acceso a la información sobre los temas relacionados, mucho o poco, con Fukushima, registra una fuerte caída que suena como una advertencia. Malasia (145o, -23) se ubica en la posición más baja que ha ocupado; experimenta una caída importante debido a que el acceso a la información es cada vez más limitado. Es el mismo caso de Camboya (143o, -26), donde se reforzaron el autoritarismo y la censura; se dictó una larga pena de prisión contra un decano del periodismo. Macedonia (116o, -22) también vive un descenso de más de veinte lugares, entre retiros arbitrarios de licencias y la degradación del clima en que se ejerce la profesión de periodista.

El balance, aligerado de los movimientos de protesta

La edición precedente de la clasificación daba cuenta de una situación particularmente rica, generada por la Primavera Árabe; así, el balance mostró lo caro que pagaron los actores de la información la cobertura de los movimientos de protesta. En 2012 se distinguen casos representativos entre: los países donde se produjeron cambios de régimen (Túnez, Egipto, Libia), los Estados donde las rebeliones y su represión aún tienen lugar (Siria, Bahréin) y, finalmente, los países donde las autoridades lograron hacer suficientes compromisos y promesas para calmar las potenciales reivindicaciones de cambio político y/o socioeconómico (Marruecos, Argelia, Omán, Jordania, Arabia Saudita).

Algunos de los nuevos gobiernos engendrados por estos movimientos, cuyas reivindicaciones y aspiraciones a más libertades fueron difundidas ampliamente por periodistas y netciudadanos, se han vuelto contra ellos. Entre lagunas jurídicas, nombramientos de directores de medios de comunicación públicos, agresiones físicas, repetidos procesos legales y falta de transparencia, Túnez (138o, -4) y Egipto (158o, +8) se estancan en posiciones poco gloriosas que le dan a Libia (131o, +23), que progresó este año, una idea de los escollos a evitar para garantizar y perpetuar su transición hacia una prensa libre.

En Siria (176o, 0), el país más mortífero para los periodistas en 2012, una guerra de la información causa estragos y afecta tanto a periodistas como a netciudadanos, quienes son agredidos por el régimen de Bashar Al-Assad, dispuesto a todo para reprimir en silencio, pero también por facciones cercanas a la oposición, cada vez más intolerantes frente a las voces discordantes. En Bahréin (165o, +8) disminuye ligeramente la intensidad de la represión. En Yemen (169o, +2) las perspectivas siguen siendo preocupantes pese a un cambio de poder Ejecutivo. La ola de arrestos de netciudadanos en Omán (141o, -24) hace que el país caiga, sacudido por reivindicaciones socioeconómicas.

En otros países afectados por movimientos de protesta, la situación cambia tanto para bien como para mal. Vietnam (172o, 0), que había perdido seis posiciones en la edición precedente, no pudo recuperar su lugar y, como segunda prisión del mundo para los netciudadanos, se encuentra entre los diez países peor calificados. Uganda (104o, +35) obtiene un lugar más conveniente, sin embargo, no alcanza el que tenía antes de la represión de los movimientos de protesta de 2011. Azerbaiyán (156o, +6) y Bielorrusia (157o, +11), que también se habían hundido en la clasificación el año pasado debido a la violenta represión de manifestaciones de oposición, siguen cerca del sitio execrable que ocupaban. Chile (60o, +20) asciende en la clasificación, tras haber vivido una caída vertiginosa en la edición precedente, en la que había pasado del lugar 33 al 80.

La inestabilidad política pone a los periodistas en el ojo del huracán

En cierto número de países, la inestabilidad política divide al gremio periodístico y vuelve muy difícil la producción de información independiente. En tales circunstancias, las amenazas y agresiones físicas son frecuentes, así como las purgas en las redacciones. En las Maldivas (103o, -30), un golpe de Estado encubierto hizo caer dramáticamente al país, donde los periodistas considerados favorables al ex presidente son víctimas de amenazas y ataques. En Paraguay (91o, -11), el golpe parlamentario del 22 de junio de 2012 impactó de forma considerable al sector audiovisual público, que sufrió una ola de despidos abusivos, en el contexto de una asignación de frecuencias injusta. En Guinea Bissau (92o, -17) el ejército derrocó al poder entre las dos vueltas de la elección presidencial y aplicó una censura militar a la prensa, lo que justifica la importante caída del país en la clasificación. En Malí (99o, -47), el golpe de Estado militar contribuyó fuertemente a que se generara un tenso clima; numerosos periodistas fueron agredidos en la capital y los medios de comunicación públicos están controlados por el ejército desde del golpe. Si bien los problemas observados en el mes de enero de 2013 en la República Centroafricana (65o, -3) se tomarán en cuenta hasta la próxima edición de la clasificación, la situación de la libertad de prensa se vuelve más precaria y hace temer lo peor.

“Modelos regionales” que no están a la altura

En casi todos los continentes, “modelos regionales”, cuya influencia supera las fronteras nacionales, trastabillan en la clasificación. En América Latina, Brasil (108o, -9), motor económico de la región, continúa su caída, iniciada el año pasado. Los cinco periodistas que perdieron la vida en el país en 2012, así como los persistentes problemas de pluralismo de los medios de comunicación, explican esta degradación. En Asia, India (140o, -9) se encuentra en su peor nivel desde 2002. En cuestión: un creciente clima de impunidad y una censura de la Red que sigue desarrollándose. China (173o, +1) no da ninguna señal de mejora. En sus prisiones aún se encuentra un gran número de periodistas y netciudadanos, mientras que la censura de la Web, cada vez más impopular, sigue siendo un obstáculo mayor de acceso a la información.

En Europa del Este, Rusia (148o, -6) pierde aún varias posiciones debido al giro represivo que se vive tras el retorno a la presidencia de Vladimir Putin, como respuesta a la movilización, sin precedentes, de la oposición. El país también sigue marcado por la intolerable impunidad de la que gozan numerosos asesinos y agresores de periodistas. Turquía (154o, -6), cuya importancia en el tablero político aumentó aún más debido al conflicto en Siria, se hunde un poco más en la clasificación. El país es hoy en día la primera prisión del mundo para los periodistas, en particular para los que desarrollan una visión crítica de las autoridades sobre la cuestión kurda. Nada comparable con África del Sur (52o, -10), que conserva un lugar muy honorable –la libertad de información es una realidad en el país–, pero que ha retrocedido año con año hasta salir por primera vez del grupo de los cincuenta países mejor clasificados. El periodismo de investigación se encuentra amenazado en el país por la “Ley de Protección de la Información del Estado”.

Las democracias se estancan o retroceden

Statu quo para buena parte de los países de la Unión Europea; 16 de ellos aún ocupan los primeros treinta lugares de la clasificación. No obstante, el modelo europeo se erosiona. La hemorragia legislativa que inició en 2011 no se modificó en 2012, en especial en Italia (57o, +4), donde aún no se logra despenalizar la difamación y donde las instituciones instrumentalizan peligrosamente las “leyes mordaza”. Hungría (56o, -16) aún paga el precio de sus reformas legislativas liberticidas, que han transformado considerablemente la práctica del periodismo. Sin embargo, es más preocupante la vertiginosa caída de Grecia (84o, -14), donde los periodistas se desenvuelven en medio de una situación social y profesional desastrosa, expuestos a la vindicta popular y a la violencia de grupos de influencia extremista y de las fuerzas policíacas.

La censura de lo nuclear y la creación de “kishas clubs” le costó a Japón (53o, -31) más de treinta lugares, una caída alarmante para un país habitualmente bien calificado. En Argentina (54o, -7), los conflictos entre ciertos grupos de prensa privados y el gobierno, en particular por la nueva Ley de Medios, tuvieron lugar en medio de una tensa situación y el país perdió más de cinco lugares.

Ver el cuestionario

Versión para imprimir de este documento ImprimirEnviar la referencia de este documento por email enviar françaisEnglish


Fatal error: Call to undefined function retirer_marqueurs_url_propre() in /home/rsf/public_html/rsf.org/plugins/rsf_url/rsf_url_fonctions.php on line 58