Reporteros sin fronteras

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clasificación Mundial 2010

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Africa

Cincuenta años después de las independencias, los periodistas africanos deben seguir luchando por su libertad

El Cuerno de África herido todavía, Sudán y Ruanda aplastados por la censura, Camerún de luto tras una muerte en detención

Con motivo del cincuenta aniversario de la independencia de muchos Estados africanos, el año 2010 debería celebrarse. No obstante, los periodistas del continente no han tenido suerte. En materia de libertad de prensa, aunque el Cuerno de África siga siendo la zona más herida, la región de los Grandes Lagos y África Oriental han vivido unos descensos preocupantes.

Por cuarto año consecutivo, Eritrea (puesto 178) se encuentra en el último puesto de esta clasificación mundial. Por lo menos treinta periodistas y cuatro colaboradores de medios de comunicación están encarcelados, incomunicados en condiciones espantosas, sin derecho a juicio, y sin que ninguna noticia se dé sobre su situación. A los empleados de los medios de comunicación públicos, los únicos tolerados en el país, no les queda más remedio que obedecer las órdenes del ministerio de Información o bien huir del país. La prensa extranjera no es bienvenida. En Somalia (161), la guerra civil que opone al gobierno de transición con las milicias islamistas armadas tampoco les perdona a los medios de comunicación y se cobra víctimas con frecuencia entre los periodistas. Poco a poco, Al-Shabaab e Hizb-Al-Islam asumen el control de radios independientes y las usan para difundir su propaganda religiosa y política.

En Sudán, (172), el levantamiento temporal de la censura previa sobre la prensa escrita sólo fue una cortina de humo. El país pierde este año veinticuatro puestos. Se convierte así en el segundo país africano peor clasificado, por la represión que vive el diario de oposición, Rai-al-Chaab, con la suspensión del periódico y la encarcelación de cinco de sus empleados, pero sobre todo con el regreso de la vigilancia de Estado sobre las publicaciones escritas, lo que hace casi imposible tratar temas importantes como el futuro referéndum sobre la independencia del sur del país. Por su parte, Ruanda (169), donde el jefe de Estado, Paul Kagame, fue reelegido en condiciones de transparencia más que discutibles, pierde doce puestos y se convierte en el tercer país africano peor clasificado. La suspensión de las principales publicaciones independientes, el ambiente de terror en torno a las elecciones presidenciales y el asesinato, en Kigali, del redactor jefe adjunto de Umuvugizi, Jean-Léonard Rugambage, son la causa de tal caída en picado. En unas proporciones casi comparables con Somalia, Ruanda está perdiendo a sus periodistas, quienes huyen por temor a la represión.

La vigilancia impuesta a la prensa y la degradación del ambiente para los periodistas en torno a las elecciones de mayo de 2010 explican por qué Etiopía (139) sigue siendo un país con mala clasificación. A causa de la violencia sufrida por los periodistas y los arrestos arbitrarios por parte de la policía o de los servicios de inteligencia, Nigeria (145) y la República Democrática del Congo (148) siguen aferrados al último tercio de esta clasificación.

El descenso de diez puestos de Uganda (96) es moderado, pero los asesinatos de dos periodistas en septiembre de 2010 así como la reciente multiplicación de casos de agresión y arrestos de profesionales de los medios de comunicación provocan una gran preocupación en cuanto al clima en el que trabajará la prensa cuando se acerquen las elecciones de 2011. Sofocado por la muerte, en prisión del periodista Bibi Ngota y el mantenimiento en detención provisional de dos de sus compañeros, Camerún (129) pierde 20 puestos. Costa de Marfil (118) también pierde algunos puestos, en particular por el ensañamiento contra algunos medios de comunicación como L’Expression o el Nouveau Courrier d’Abidjan, y de la suspensión temporal de France 24 en febrero.

En 2009, Níger (que ocupa ahora el puesto 104) y Gambia (125) estaban codo con codo, y pagan con creces el comportamiento depredador de sus jefes de Estado, Mamadou Tandja e Yahya Jammeh. Desde el derrocamiento de su presidente, en febrero de 2010, el clima para la prensa en Níger ha mejorado bastante, lo que explica que gane 35 puestos. No obstante, este país en transición permanece marcado por la incertidumbre, al igual que Guinea (113) que pierde 13 puestos por los acontecimientos sangrientos del 28 de septiembre de 2009, pero donde permanece la esperanza de ver llegar nuevas autoridades que garanticen el respeto por la libertad de prensa.

Tras los duros años 2008 y 2009, Kenia (70) vuelve a ocupar un puesto honorable. Igualmente, Chad (112) se aleja de los momentos difíciles de la instauración del estado de urgencia en 2008, aunque la libertad concedida a la prensa siga siendo insuficiente. Angola (104) se encuentra en un puesto aceptable, pero el asesinato, aún sin elucidar, de un periodista de Radio Despertar, en septiembre de 2010, empeora el conjunto.

Gabón (puesto 107) y Madagascar (116), que perdieron puestos en 2009, vuelven a subir lógicamente, después de que haya vuelto a caer la tensión. No obstante, en Madagascar, las autoridades de la transición deben mostrar más respeto aún por la prensa dejando de encarcelar a periodistas como a los de Radio Fahazavana o bien suspender medios de comunicación. Al igual que el año pasado, Zimbabwe (123) progresa lentamente. El regreso de los diarios independientes constituye un progreso para el acceso de la población a la información, pero la situación sigue siendo muy frágil.

Finalmente, el pelotón de cabeza crece puesto que dos Estados africanos forman parte de los cincuanta países más respestuosos con la libertad de prensa : Tanzania (puesto 41), a pesar de la persistencia de temas tabús como el albinismo, y Burkina Faso (49), aunque justicia no se haya hecho aún después de 12 años después del asesinato del periodista Norbert Zongo.

Sin embargo, dentro del grupo de cabeza, los puestos cambian. Namibia (puesto 21) retoma el primer puesto del continente, mientras Cabo Verde (26) se acompasa con Ghana (26) y Malí (26). Suráfrica (38) retrocede cinco puestos este año, por culpa de varias agresiones a periodistas durante el Mundial de fútbol, pero sobre todo por el comporatmiento de las autoridades del Congreso Nacional Africano (ANC, partido en el poder) con la prensa. El pasado 8 de abril, Julius Malema, líder de la Liga de la Juventud de la ANC, expulsó de su conferencia de prensa al corresponsal de la British Broadcasting Corporation (BBC), Jonah Fisher, llamándolo "bastardo" y "puñetero agente". Por otra parte, las autoridades piensan adoptar dos proyectos que ponen en peligro la libertad de prensa, a saber la creación de un tribunal de los medios de comunicación y una reforma de la ley sobre información.

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Américas

Avances notables en América Central, Brasil alcanza las alturas

Después de que Honduras en 2009 decayera como nunca por las consecuencias del golpe de Estado sobre la libertad de informar, las evoluciones más espectaculares del año conciernen a tres países de América Central. El asesinato de Christian Poveda, el 2 de septiembre de 2009, al inicio del periodo tomado en cuenta, habría lógicamente debido precipitar a El Salvador hacia abajo en la clasificación. No obstante, se produjo lo contrario gracias a los esfuerzos comprometidos y a los resultados obtenidos por el gobierno de Mauricio Funes contra la impunidad en este caso. Incluso si los medios de comunicación no se encuentran a salvo de las amenazas, la ausencia de agresiones o de actos de censura graves impulsa a ese país, reconocido como peligroso, a un rango envidiable. Una tendencia positiva se dibuja también en Guatemala que esta vez no cuenta ningún asesinato, a diferencia de los años precedentes.

Panamá experimenta un movimiento inverso, en una atmósfera cada vez más tensa entre la prensa y las autoridades. Tres episodios graves explican esta caída brutal. En primer lugar, el arresto, a finales del mes de junio y durante 19 días, del periodista jubilado Carlos Núñez, con motivo de una condena por “difamación” e “injuria”, por un caso con doce años de antigüedad y del que incluso el periodista no tenía conocimiento. Enseguida, los malos tratos infligidos en celda a un fotógrafo interpelado por un cliché anodino. Finalmente, las amenazas, acompañadas de un proceso de expulsión, de los que fue objeto el periodista español Paco Gómez Nadal, columnista crítico y defensor de la causa indígena. Durante este tiempo, la vecina Costa Rica mantuvo su lugar de país latinoamericano mejor clasificado. Más al norte, Estados Unidos (50 estados de la Unión) y Canadá, permanecen en los primeros lugares del continente, pero tras una veintena de países. El primer balance de la administración de Obama en materia de acceso a la información se anuncia decepcionante.

Honduras finaliza la lista en América Central con un balance humano comparable, en el norte, al de México, que lo adelanta por poco, seguido en el sur por Colombia, donde a los estragos del escándalo del DAS se suman dos asesinatos (en uno de ellos se confirmó el móvil profesional). En República Dominicana, siempre tensa, más vale no hablar de corrupción y de narcotráfico. La situación vuelve a ser crítica en los países andinos. Bolivia y Ecuador retroceden de nuevo debido a la violencia, las intimidaciones y los bloqueos que mantienen un fuerte clima de polarización política mediática. La situación afecta tanto a la prensa pública como a la privada. Perú baja de posición todavía más, debido a un conjunto de agresiones, siempre muy elevado, pero también a censuras ordenadas desde las altas esferas y al abuso de procesos contra la prensa. Los mismos factores explican el nuevo sumergimiento de Venezuela, donde el acaparamiento de la red audiovisual hertziana por parte del poder y el uso inmoderado de las cadenas presidenciales dejan un margen endeble al pluralismo.

Cuba avanza algunos lugares debido a la ola de liberación de disidentes –en particular de la primavera negra de marzo de 2003– iniciada en julio de 2010. Hoy en día, cinco periodistas permanecen encarcelados en el único Estado del continente que no reconoce ninguna prensa independiente. Si bien el régimen aligeró su carga en favor de sus prisioneros políticos, en contraparte de un exilio forzado, él no cede aún nada en lo que concierne a las libertades públicas.

Problemas persistentes en el sur

Algunos problemas persistentes –sobreconcentración de medios de comunicación, desigualdades económicas, tensiones locales, persecuciones judiciales en exceso, restricciones de cobertura– se reparten en los otros países. A las progresiones ya observadas en el Cono Sur (Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay) se suma esta vez la de Brasil. El gigante de América Latina debe su mejor posición a una disminución de los hechos violentos graves que minaban hasta entonces ciertas regiones y a las pruebas de lucha contra la impunidad en ciertos casos. También se la debe a las evoluciones legislativas favorables en materia de acceso a la información y de libertad editorial, como la reafirmación del derecho a la caricatura en periodo electoral. Finalmente, Brasil cuenta con una de las comunidades de internautas más activas del mundo. La situación sería aún mejor si las medidas de censura preventiva no golpearan a ciertos medios de comunicación.

En tierra anglófona, sólo La Guyana conoce un retroceso significativo, debido a las relaciones a menudo difíciles entre la prensa y la presidencia, pero también a un monopolio del Estado sobre la radio. Este país es ligeramente superado por las seis islas de la Organización de Estados del Caribe Oriental (Organization of Eastern Caribbean States, OECS por sus siglas en inglés), que entran en la clasificación en el mismo rango, justo después de Haití, donde los medios de comunicación se juegan la supervivencia en la reconstrucción después del sismo del 12 de enero de 2010.

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Europa y la ex URSS

Asia Central, Turquía y Ucrania resultan preocupantes mientras el modelo europeo se fragiliza

Ya denunciadas en la edición 2009 de la clasificación mundial, la actividad legislativa a menudo liberticida de algunos Estados miembros de la Unión Europea así como la recrudescencia de los procesos entablados por los responsables políticos contra la prensa, fragilizan cada vez más el modelo europeo de defensa de la libertad de expresión, desacreditando así su política exterior y el alcance universal de sus valores. Irlanda sigue castigando la blasfemia con una multa de 25 000 euros. Ahora Rumania considera a la prensa como una amenaza para la seguridad nacional y pretende controlar legalmente su trabajo. En Italia, donde una decena de periodistas siguen viviendo bajo protección policial, sólo la tenacidad de una movilización nacional de la prensa –sin precedentes- pudo con el proyecto de ley que pretendía prohibir la publicación del contenido de las escuchas telefónicas, una de las bases de la crónica judicial y del periodismo de investigación. Aunque el Reino Unido siga beneficiándose de una prensa libre de calidad, sus leyes sobre la difamación ofrecen la base a unos procesos en serie entablados por censores de todas partes. Además de ser contraproductivos, todos estos trámites complican la misión de los que, fuera de la EU, intentan obtener la despenalización de los delitos de prensa. Los jefes de gobierno europeos al igual que sus colegas parlamentarios se distinguen por recurrir de manera cada vez más sistemática al juicio contra los órganos de prensa o los periodistas. Estos, de paso, sufren los insultos de los que son víctima cada vez más a menudo por parte de los políticos en sus declaraciones, siguiendo así el ejemplo lamentable de los depredadores de la prensa y olvidando las obligaciones morales a los que los someten sus mandatos públicos. En Eslovenia, el ex primer ministro hace competencia a Silvio Berlusconi y a Robert Fico, pidiendo no menos de 1,5 millones de euros a un periodista que denunciaba las irregularidades que manchan parte de los mercados públicos. En Francia, la mayoría presidencial no ha encontrado palabras bastante duras para calificar a los periodistas que investigaron el caso Woerth/Bettencourt. La palma de la injerencia política se la lleva el gobierno griego que, al imitar la mayoría de los Estados censores, ha exigido de su homólogo alemán que pida disculpas por la portada que la revista Stern dedicó a la crisis económica en Grecia.

Entre los descensos más significativos de la Europa de los 27, Bulgaria sigue cayendo en picado y llega, en compañía de Grecia, al puesto setenta, la peor clasificación para los países miembros de la UE. Francia (puesto 44) e Italia (49), aún confrontadas a unas intromisiones importantes del poder político en la actividad de los medios de comunicación, confirman sus estatus de “malos estudiantes” de los países fundadores de la UE. Aunque se vea con prudente alivio la disminución del activismo de ETA contra la prensa en España (39), en cambio no puede uno dejar de preocuparse por la condena a 21 meses de prisión y por la prohibición de ejercer su profesión impuesta al director de la radio privada Cadena Ser, Daniel Anido, y al director de información Rodolfo Irago (finalemente absueltos). En Dinamarca (11) al igual que en Suecia (1), la libertad de prensa se encuentra bien, pero los intentos de asesinato contra los caricaturistas Kurt Westergaard y Lars Vilks abren la puerta a una autocensura hasta ahora poco presente, cuando de fondo sube el extremismo y el nacionalismo. Eslovaquia (35), que salió de la era tumultuosa del ex primer ministro Robert Fico está ahora bajo observación, cuando entre los Estados Bálticos, Letonia (30) vive un curioso regreso a la violencia y a la censura en período electoral. Aunque esté fragilizada, la Unión Europea, sigue siendo una de las escasas zonas donde la prensa puede existir en condiciones aceptables. Aún así habrá que cuidar de que esta debilitación se combata libremente. El Parlamento Europeo, aún así legítimamente muy presente en estas apuestas a nivel internacional, ha mostrado todos los límites del ejercicio al negar por un voto en sesión plenaria el tratamiento de la situación de la libertad de prensa en Italia. La península balcánica sigue preocupando y muestra sensibles cambios. Montenegro (-27), Macedonia (-34), Serbia (-23) y Kosovo (-17) constituyen los descensos más significativos. Aunque unas reformas legislativas exigidas para entrar en la UE fueron adoptadas en la mayoría de los países balcánicos, su puesta en marcha sigue siendo embrionaria, por no decir inexistente. El control de los medios de comunicación públicos o privados por el uso calculado de los presupuestos publicitarios institucionales, el acuerdo entre los mundos político y judicial hacen que el trabajo periodístico sea cada vez más difícil. En situación de precariedad, oprimida entre la violencia de los grupos ultranacionalistas y unas autoridades que no han renunciado a los viejos reflejos de la era comunista, una parte creciente de los periodistas cede ante una autocensura calculada o ante un periodismo mercenario, más lucrativo, pero que empeora poco a poco la credibilidad de la profesión. Gangrenados por las actividades mafiosas que refuerzan cada año su control financiero en el sector de los medios de comunicación, los títulos independientes emprenden una lucha permanente que se merecería una atención más sostenida por parte de sus vecinos europeos. En el umbral de Europa, Turquía y Ucrania se encuentran en puestos históricamente bajos, la primera (138) estando separada de Rusia (140) solamente por Etiopía (139). Unas caídas que se explican, para Turquía, por la multiplicación frenética de las diligencias, encarcelaciones, condenas de periodistas. Entre ellos, muchos medios de comunicación y profesionales son kurdos o tratan la cuestión kurda. Ucrania paga los múltiples perjuicios a la libertad de prensa que dio de pleno al país desde el mes de febrero de 2010 y la elección de Viktor Ianukovich para dirigir el Estado. De todas maneras, estas violaciones fueron tratadas inicialmente con indiferencia por parte de las autoridades locales. Pero, más grave aún, la censura ha vuelto, en particular en el sector audiovisual, y graves conflictos de intereses amenazan el pluralismo de la prensa. Rusia remonta hasta un puesto (140) más similar a los años anteriores, aparte de la excepción de 2009, marcado por los asesinatos de varios periodistas y defensores de los derechos humanos. No obstante, el país no muestra ningún progreso. El sistema sigue siendo igual de cerrado y reina la impunidad en casos de violencia contra los periodistas.

En Asia central, la constatación es dolorosa. Además de Turkmenistán que, en el puesto 176, sigue formando parte de los peores Estados del mundo en materia de libertades (sólo se tolera la prensa oficial, y a menudo resulta “purgada”), Kazakhstan (162) y Kirguizistán (159) se han acercado peligrosamente de Uzbekistán, estable en el puesto 163. Almaty ha mostrado recurrentes perjuicios a los derechos de la prensa y de los periodistas, el mismo año en que, presidiendo la Organización por la seguridad y la cooperación en Europa, el país sólo podía ser objeto de una atención incrementada. A pesar de múltiples llamamientos, las autoridades no han pensado remediar las disfunciones que pesan sobre la actividad de los medios de comunicación, ni tampoco soltar a Ramazan Eserguepov, encarcelado por razones políticas. El vecino Kirguís ha acompañado este descenso en la clasificación, con el descrédito del cambio de poder del mes de abril y de los disturbios interétnicos de junio. En cuanto a Uzbekistán, el núcleo de periodistas independientes que se niega a tirar la toalla está en el punto de mira de las autoridades judiciales. Los documentalistas, al igual que los periodistas populares fueron víctima de la paranoia del régimen. Todo esto, en la indiferencia de los Estados europeos, demasiado preocupados por la seguridad energética para alzarse en contra de prácticas escandalosas, violando así los compromisos internacionales tomados por los Estados centroasiáticos. Finalmente, la situación es taciturna y estable en Belarús, desgarrado entre dos servilismos, uno con Moscú, otro con la UE, y atrapado entre estas dos potencias. El régimen no hace ninguna concesión a la sociedad civil y sigue, aunque se acerquen las elecciones presidenciales del próximo mes de diciembre, presionando los escasos medios de comunicación independientes del país.

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Asia

Los regímenes comunistas asiáticos siguen en los últimos puestos

Los cuatro regímenes comunistas de Asia, Corea del Norte (puesto 177), China (171), Vietnam (165) y Laos (168), forman parte de los últimos quince países de la clasificación mundial de la libertad de prensa de 2010. Justo detrás de Eritrea, Corea del Norte, infierno totalitario, no ha mostrado ninguna mejora. Al revés, en un contexto de sucesión emprendida por Kim Jong-il a favor de su hijo, la represión se ha hecho aún más implacable. China, a pesar del dinamismo de los medios de comunicación y de Internet, sigue con una mala clasificación, a causa de la censura y de la represión incesantes, en particular en Tíbet y en Xinjiang. En Laos, no es tanto la represión la que pesa sobre el pequeño país del sureste de asiático, si no el control político del partido único sobre todos los medios de comunicación. En cambio, en Vietnam, el Partido comunista, que pronto inaugurará su Congreso, se gana esa clasificación más que mediocre por su persecución de la libertad de palabra.

Entre los treinta últimos países de la clasificación de Reporteros sin Fronteras, se encuentran las diez naciones asiáticas, en particular Birmania, donde la junta militar ha decidido que el sistema de censura previa se mantendrá a pesar de que se acerquen las elecciones generales de noviembre.

India y Tailandia caen por graves violencias

La violencia política ha provocado unas caídas en picado muy preocupantes. Tailandia (puesto 153), donde dos periodistas fueron asesinados y más de quince heridos mientras cubrían la represión por el ejército del movimiento de los “camisas rojas” en Bangkok, ha perdido 23 puestos. Por su parte, la India ocupa el puesto 122 (- 17 puestos) en particular por violencias muy graves en Cachemira. Filipinas pierden 34 puestos tras la masacre de más de treinta reporteros por los partidarios de un gobernador de la isla de Mindanao. A pesar de haber juzgado a algunos asesinos de periodistas, prevalece la impunidad. De la misma manera, en el sureste asiático, Indonesia (117) no consigue superar el límite simbólico de los 100 primeros puestos, a pesar del desarrollo destacable de los medios de comunicación. Dos periodistas fueron asesinados y otros fueron amenazados de muerte, en particular por un reportaje sobre el medio ambiente. Malasia (141), Singapur (136) y Timor Oriental (93) pierden puestos. En resumidas cuentas, la represión no se ha apaciguado en los países de la ASEAN, a pesar de adoptar recientemente una Carta de derechos humanos.

En Afganistán (147) y en Paquistán (151), los grupos islamistas armados son responsables en gran parte de la penosa clasificación de su país. Los atentados suicidas y los secuestros hacen que la profesión de periodista sea cada vez más peligrosa en esta zona de Asia del Sur. Pero el Estado no se queda atrás con arrestos que, en ocasiones, son más parecidos a raptos y de los que son objeto periodistas de investigación.

Las democracias asiáticas ganan puestos

Los países de Asia-Pacífico resultan ejemplares. Nueva Zelanda está entre los diez primeros puestos, y Japón (11), Australia (18) y Hong Kong (34) también están bien clasificados. Otras dos democracias asiáticas, Taiwán y Corea del Sur, han remontado varios puestos, 11 y 27 respectivamente, después de destacables degradaciones en la clasificación 2009. Aunque persistan algunos problemas, tal como la independencia editorial de los medios de comunicación públicos, los arrestos y las violencias han parado.

Algunos países en vía de desarrollo también salen adelante, como es el caso de Mongolia (76) o Maldivas (52). Las autoridades se muestran por lo general respetuosas con la libertad de prensa, con, por ejemplo, una despenalización de los delitos de prensa en Maldivas.

En esta clasificación, se pueden ver mejoras engañosas. Las islas Fiyi (149) ganan tres puestos, aunque el gobierno haya aprobado una nueva ley liberticida sobre prensa. El año 2009 fue tan dramático con la presencia de militares en las redacciones, que sólo se podía esperar del año 2010 un poco más de tranquilidad. Sri Lanka (158) gana cuatro puestos, pues se registran menos incidentes, aunque la capacidad de los medios de comunicación para imponerse como contrapoder tiende a reducirse, a causa del exilio de decenas de periodistas.

En esta clasificación de las violaciones de la libertad de prensa, Asia consigue, una vez más, una mala clasificación. Si la prensa es libre, demasiado a menudo debe afrontar la violencia de actores no estatales. Si vive bajo el mando de un régimen autoritario, sufre censura y autocensura. Precisamente por denunciar esta situación, el intelectual chino Liu Xiaobo fue condenado a once años de prisión. Una lucha que afortunadamente ha sido recompensada con el premio Nobel de la paz. Una nueva esperanza en Asia-Pacífico.

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Oriente Medio / África del Norte

Tendencias a la baja que se confirman

El descenso de Marruecos (8 lugares menos) refleja la crispación de las autoridades en cuestiones relacionadas con la libertad de prensa, que comenzamos a observar desde 2009. La condena de un periodista a un año de prisión efectiva (purgará ocho meses), el cierre arbitrario de un diario, la asfixia financiera de otro periódico orquestada por las autoridades… tantas prácticas que explican el retroceso de la posición de Marruecos en la clasificación.

Lo mismo se constata en Túnez (baja 10 lugares), que pasa de la posición 154 al lugar 164 (Túnez ya había perdido 9 lugares entre 2008 y 2009). El país continúa su caída en las profundidades de la clasificación por la política de represión sistemática emprendida por las autoridades de Túnez de toda persona que exprese una idea contraria a las del régimen. La enmienda del artículo 61bis del Código Penal es especialmente inquietante en la medida en que conduce a criminalizar todo contacto con organizaciones extranjeras que, al final, pudieran perjudicar los intereses económicos de Túnez.

En una situación idéntica se encuentran Siria (8 lugares menos) y Yemen (3 menos), donde la libertad de prensa se reduce sorprendentemente. Las detenciones arbitrarias continúan efectuándose, así como el recurso de la tortura.

Por su parte, Irán conserva su bajo sitio en la clasificación. La represión emprendida contra los periodistas y los cyberciudadanos un día después de la polémica reelección de Mahmoud Ahmadinejad, en junio de 2009, no ha hecho que reforzarse en 2010.

Una mejora relativa en algunos países

A primera vista, los avances observados entre la clasificación de 2009 y la de 2010 muestran mejoras. Sin embargo, es importante subrayar lo preocupante que era la situación en 2009. Así, 2010 se consagra más bien a un retorno al equilibrio anterior, sin que por ello se experimenten progresos significativos en esos países.

Tal es el caso de Israel fuera de territorio israelí, que “gana” 18 lugares en la clasificación, pasando del 150º al 132º lugar. El año 2010 no estuvo exento de violaciones a la libertad de prensa por parte del ejército israelí, como lo demuestra el caso de los periodistas extranjeros arrestados en una flotilla en mayo 2010, o el de los periodistas palestinos, blanco regular de los disparos de los soldados de Tsahal, así como el enfrentamiento en el Sur de Líbano durante el que un periodista libanés encontró la muerte en agosto pasado. No obstante, 2010 no tiene comparación alguna con 2009, al inicio del cual se desarrollaba la operación “Plomo Endurecido”: entonces, seis periodistas encontraron la muerte, dos de ellos en el ejercicio de sus funciones, y al menos tres edificios que albergaban medios de comunicación fueron tomados como blanco.

De la misma manera, los territorios palestinos ganan 11 lugares en la clasificación 2010 (ocupan la posición 150 en lugar de la 161). Las violaciones del año transcurrido son simplemente “menos graves” que en 2009, incluso si los periodistas y los medios de comunicación continúan pagando por el enfrentamiento entre Hamas y Fatah.

En Argelia el número de procesos emprendidos contra los periodistas disminuyó considerablemente, lo que explica que haya escalado 8 lugares en la clasificación. Entre 2008 y 2009 el país había descendido 20 lugares debido a la multiplicación de las acciones judiciales.

Irak ganó 15 lugares (ocupa el 130°) debido a una mejora considerable de las condiciones de seguridad en el país. Esto, pese al hecho de que tres periodistas murieran entre el 1 de septiembre de 2009 y el 31 de agosto 2010, dos de ellos asesinados. Después, tres muertos en menos de un mes… la retirada de las fuerzas estadounidenses que combatían en Irak, a finales de agosto, marca necesariamente el inicio de una nueva era. La seguridad de los ciudadanos y en particular la de los periodistas, no debe padecer esto.

Caídas en el Golfo pérsico

Bahréin conoce un retroceso en la clasificación, pasando del lugar 119 al 144. Esto se explica por la multiplicación de los encarcelamientos y de los procesos, sobre todo contra blogueros y cyberciudadanos.

Otro descenso importante es el de Kuwait, que pierde 27 lugares, pasando de la posición 60 a la 87, principalmente por el ensañamiento de las autoridades kuwaitíes contra el abogado y bloguero Mohammed Abdel Qader Al-Jassem, encarcelado dos veces tras quejas interpuestas por personalidades cercanas al régimen. Esto, contradice la intención de las autoridades, que pretenden dar la imagen de ser la primera democracia del Golfo.

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Europa cae del pedestal, no hay respiro en las dictaduras

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"En su novena edición, la clasificación anual de la libertad de prensa revela agradables sorpresas, da cuenta de realidades sombrías y confirma tendencias. Más que nunca, observamos que, desarrollo económico, reformas de instituciones y respeto de los derechos fundamentales, no van forzosamente juntos. La defensa de la libertad de prensa es, y seguirá siendo siempre, un combate, combate de la vigilancia en las democracias de la vieja Europa, combate contra la opresión y en favor de la justicia en los regímenes totalitarios que aún existen en el globo. Por un lado, hay que reconocer los motores de la libertad de prensa, a la cabeza están Finlandia, Islandia, Noruega, los Países Bajos, Suecia y Suiza. Por otro lado, hay que rendir homenaje a la determinación de los defensores de los derechos humanos, periodistas y blogueros que en el mundo defienden con valentía el derecho de denunciar, y cuya suerte siempre ocupa nuestro pensamiento. Reiteramos nuestro llamado a la liberación de Liu Xiaobo –por el momento detenido por la censura–, símbolo de la efervescencia de la libertad de expresión en China, y advertimos a las autoridades chinas que corren el riesgo de adentrarse en un callejón sin salida”, declaró Jean-François Julliard, con ocasión de la publicación de la clasificación mundial de la libertad de prensa de Reporteros sin Fronteras, el 20 de octubre de 2010.

"Es inquietante constatar que varios Estados miembros de la Unión Europea continúan perdiendo lugares en la clasificación. Si no se recuperan, la Unión Europea corre el peligro de perder su estatus de líder mundial en lo concerniente al respeto de los derechos humanos. Entonces, ¿cómo podrá ser convincente cuando solicite a los regímenes autoritarios realizar mejoras? Es urgente que los países europeos recuperen su posición ejemplar.

En lo que respecta al otro extremo de la clasificación, estamos preocupados por el endurecimiento de algunos gobiernos. Ruanda, Yemen y Siria han llegado al nivel de Birmania y Corea del Norte en el cuadro de los países más represivos del planeta contra los periodistas. Esta tendencia no augura nada bueno para el año 2011. Desgraciadamente, la mejora no es la tendencia en los países más autoritarios”, agregó Jean-François Julliard.

La Unión Europea pierde su posición de líder

Reporteros sin Fronteras ha expresado en varias ocasiones su inquietud frente a la degradación de la situación de la libertad de prensa en la Unión Europea. La clasificación 2010 confirma esta situación. De los 27 países miembros de la Unión Europea, trece se encuentran en los veinte primeros lugares; catorce países están por debajo de la vigésima posición y algunos se encuentran incluso muy abajo en la clasificación: Grecia (lugar 70), Bulgaria (70), Rumania (52), Italia (49). La Unión Europea no es un conjunto homogéneo en materia de libertad de prensa. Al contrario, la distancia continúa ahondándose entre los buenos y los malos alumnos.

Algunos países democráticos donde Reporteros sin Fronteras había señalado un cierto número de problemas, no experimentan ningún progreso. Se trata, en primer lugar, de Francia e Italia, donde incidentes y hechos destacados han marcado el año en curso, confirmando su incapacidad de revertir la tendencia: violación de la protección de las fuentes informativas, concentración de los medios de comunicación, menosprecio e incluso impaciencia del poder político hacia los periodistas y su trabajo, comparecencia de periodistas ante la justicia.

Europa del norte siempre a la cabeza

Otra vez este año varios países comparten el primer lugar: Finlandia, Islandia, Noruega, los Países Bajos, Suecia y Suiza. Ellos han ocupado el primer sitio desde la creación de la clasificación, en 2002. Noruega e Islandia han sido siempre los primeros de la clasificación, con excepción del año 2006, el primero, y 2009, el segundo. Estos seis países ponen el ejemplo respetando a los periodistas y a los medios de comunicación, pero también protegiéndolos frente a la justicia. Estas naciones continúan incluso progresando. Islandia, por ejemplo, propuso un proyecto de ley ejemplar y único en el mundo en la materia: “Iniciativa Islandesa para los Medios de Comunicación Modernos” (IMMI, Icelandic Modern Media Initiative). Un país como Suecia se distingue por su marco legal (el Acta de Libertad de Prensa), particularmente favorable al ejercicio de la profesión de periodista, la fuerza de sus instituciones y el respeto de los contrapoderes, entre ellos la prensa, en el buen funcionamiento de la democracia.

Diez países donde más vale no ser periodista

Si los años precedentes Reporteros sin Fronteras apuntaba con el dedo al trío infernal: Eritrea, Corea del Norte y Turkmenistán, los malos alumnos conforman este año un grupo más grande, de diez países, más estrechados entre ellos, marcado por las persecuciones contra la prensa y la ausencia total de información. La situación de la libertad de prensa no acaba de deteriorarse y cada vez se vuelve más difícil distinguir a unos de los otros y establecer una jerarquía. En 2010 la distancia de puntos entre los dos últimos países es de 24,5, mientras que en 2009 era de 37,5 puntos y en 2007 de 43,25 puntos.

Cabe señalar que por primera vez desde la creación de la clasificación anual, en 2002, Cuba no forma parte de los diez últimos. Esta progresión se debe principalmente a la liberación de 14 periodistas y 22 militantes durante el verano 2010. Sin embargo, la situación en el país no evoluciona mucho, la censura y la opresión son todavía cotidianas para los disidentes políticos y los profesionales de la información.

Birmania, donde la elección parlamentaria debe tener lugar en noviembre próximo, no ofrece ningún espacio de libertad y responde a los raros intentos de informar con prisión y trabajos forzados.

Finalmente, hay que subrayar que en varios países abiertamente en guerra, teatro de un conflicto larvado o de una guerra civil (Afganistán, Paquistán, Somalia, México), las situaciones de caos se vuelven perennes, se anclan en una cultura de la violencia y de la impunidad donde la prensa es uno de los principales blancos. En estos países, entre los más peligrosos del mundo, los periodistas son directamente agredidos por los contendientes, como lo muestra el secuestro de Stéphane Taponier y de Hervé Ghesquière, retenidos en Afganistán desde hace 300 días.

Crecimiento económico no significa libertad de prensa

Si bien el desarrollo económico de los BRIC (Brasil, Rusia, India y China) es muy similar, la clasificación 2010 revela que existe una importante disparidad entre las situaciones de la libertad de prensa. Brasil (lugar 58), que disfruta de una evolución legislativa favorable, asciende 13 lugares en relación a 2009, en tanto que India cae 17 posiciones y se ubica en el lugar 122. Rusia, particularmente mortífera el año precedente, ocupa aún un lugar mediocre, el 140. En cuanto a China, incluso si conoce una blogósfera de una vitalidad asombrosa y cada vez más movilizada, el gobierno continúa censurando, encarcelando las voces disidentes, y se estanca en el lugar 171. Estos cuatro países comportan las responsabilidades de las potencias emergentes y deben cumplir sus obligaciones en lo que concierne a los derechos fundamentales.

Caídas muy fuertes

La posición de Filipinas, Ucrania, Grecia y Kirguizistán se degrada fuertemente en la clasificación. En Filipinas, la masacre de una treintena de periodistas comandada por un barón local, en Ucrania, la lenta y segura deterioración de la libertad de prensa desde la elección de Viktor Ianoukovitch en febrero de 2010, en Grecia los problemas políticos y las violencias padecidas por varios periodistas, y en Kirguizistán, la campaña de odio étnico en un contexto de confusión política, explican esas fuertes caídas en la clasificación. Desafortunadamente, las evoluciones son a menudo engañosas. Algunos países cuya posición en la clasificación ha mejorado claramente, rencuentran en realidad su lugar tradicional tras un año 2009 difícil, por no decir desastroso. Es por ejemplo el caso de Gabón (+22), de Corea del Sur (+27) o de Guinea-Bissau (+25).

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Nota metodologica
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Baremo
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Criterios para establecer la clasificacion mundial 2010
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CLASIFICACIÓN MUNDIAL

ENEMIGOS DE INTERNET

FICHA DE PAÍS


LA CLASIFICACIóN

PaísNota
1 Finlandia 0,00
- Islandia 0,00
- Noruega 0,00
- Países Bajos 0,00
- Suecia 0,00
- Suiza 0,00
7 Austria 0,50
8 Nueva Zelanda 1,50
9 Estonia 2,00
- Irlanda 2,00
11 Dinamarca 2,50
- Japón 2,50
- Lituania 2,50
14 Bélgica 4,00
- Luxemburgo 4,00
- Malta 4,00
17 Alemania 4,25
18 Australia 5,38
19 Reino Unido 6,00
20 Estados Unidos (territorio estadounidense) 6,75
21 Canadá 7,00
- Namibia 7,00
23 Hungría 7,50
- República Checa 7,50
25 Jamaica 7,67
26 Cabo Verde 8,00
- Ghana 8,00
- Malí 8,00
29 Costa Rica 8,08
30 Letonia 8,50
- Trinidad y Tobago 8,50
32 Polonia 8,88
33 Chile 10,50
34 Hong Kong 10,75
35 Eslovaquia 11,50
- Surinam 11,50
37 Uruguay 11,75
38 África del Sur 12,00
39 España 12,25
40 Portugal 12,36
41 Tanzania 13,00
42 Corea del Sur 13,33
- Papua Nueva Guinea 13,33
44 Francia 13,38
45 Chipre 13,40
46 Slovenia 13,44
47 Bosnia-Herzegovina 13,50
48 Taiwan 14,50
49 Burkina Faso 15,00
- Italia 15,00
51 El Salvador 15,83
52 Maldivas 16,00
- Rumania 16,00
54 Paraguay 16,25
55 Argentina 16,35
56 Haití 16,38
57 Organización del los Estados del Este del Caribe 16,50 nc
58 s 16,60
59 Guyana 16,63
60 Togo 17,00
61 Chipre Norte 17,25
62 Botsuana 17,50
- Croacia 17,50
64 Bután 17,75
65 Mauricio 18,00
- Seychelles 18,00
67 Guinea-Bissau 18,25
68 Macedonia 18,40
69 República Centro africana 18,50
70 Benin 19,00
- Bulgaria 19,00
- Comoras 19,00
- Grecia 19,00
- Kenia 19,00
75 Moldavia 19,13
76 Mongolia 19,42
77 Guatemala 20,25
78 Líbano 20,50
79 Malaui 21,00
80 Albania 21,50
81 Panama 21,83
82 Zambia 22,00
83 Nicaragua 22,33
84 Liberia 22,50
85 Serbia 23,00
86 Israel (territorio israelí) 23,25
87 Emiratos Árabes Unidos 23,75
- Kuwait 23,75
- Tonga 23,75 nc
90 Lesotho 24,00
91 Sierra Leona 24,25
92 Kosovo 24,83
93 Senegal 25,00
- Timor-Leste 25,00
95 Mauritania 25,38
96 Uganda 25,50
97 República Dominicana 26,13
98 Mozambique 26,50
99 Estados Unidos (fuera del territorio) 27,00
- Georgia 27,00
101 Armenia 27,50
- Ecuador 27,50
103 Bolivia 28,13
104 Angola 28,50
- Montenegro 28,50
- Níger 28,50
107 Gabón 28,75
108 Burundi 28,88
109 Perú 30,00
110 Djibouti 30,50
111 Samoa 33,00 nc
112 Chad 33,17
113 Guinea 33,50
114 Congo 33,60
115 Tayikistán 34,50
116 Madagascar 34,88
117 Indonesia 35,83
118 Costa de Marfil 36,00
119 Nepal 36,38
120 Jordania 37,00
121 Qatar 38,00
122 India 38,75
123 Zimbabue 39,50
124 Omán 40,25
125 Gambia 40,50
126 Bangladesh 42,50
127 Egipto 43,33
128 Camboya 43,83
129 Camerún 44,30
130 Irak 45,58
131 Ucrania 46,83
132 Israel (fuera del territorio israelí) 47,00
133 Argelia 47,33
- Venezuela 47,33
135 Marruecos 47,40
136 México 47,50
- Singapur 47,50
138 Turquía 49,25
139 Ethiopía 49,38
140 Rusia 49,90
141 Malaisia 50,75
142 Brunei 51,00
143 Honduras 51,13
144 Bahrein 51,38
145 Colombia 51,50
- Nigeria 51,50
147 Afganistán 51,67
148 República Democrática del Congo 51,83
149 Islas Fiyi 52,75
150 Territorios palestinos 56,13
151 Pakistán 56,17
152 Azerbaiyán 56,38
153 Tailandia 56,83
154 Bielorrusia 57,00
155 Suazilandia 57,50
156 Filipinas 60,00
157 Arabia Saudí 61,50
158 Sri Lanka 62,50
159 Kirguizistán 63,00
160 Libia 63,50
161 Somalia 66,00
162 Kazajistán 68,50
163 Uzbekistán 71,50
164 Túnez 72,50
165 Vietnam 75,75
166 Cuba 78,00
167 Guinea Ecuatorial 79,00
168 Laos 80,50
169 Ruanda 81,00
170 Yemen 82,13
171 China 84,67
172 Sudán 85,33
173 Siria 91,50
174 Birmania 94,50
175 Irán 94,56
176 Turkmenistán 95,33
177 Corea del Norte 104,75
178 Eritrea 105,00
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