Reporteros sin fronteras

Les prédateurs


Rey Hamad bin Isa Al Khalifa

Desde el inicio del movimiento que pedía reformas democráticas en el país, en febrero de 2011, las autoridades bahreinís se esforzaron para controlar la información sobre las protestas y las exacciones cometidas por las fuerzas del orden contra los manifestantes con un impresionante arsenal de dispositivos: interpelaciones y expulsiones de periodistas extranjeros; grandes dificultades para obtener visados; intimidación de las personas dispuestas a ofrecer su testimonio a los medios de comunicación extranjeros; hostigamiento de los defensores de la libertad de expresión; arresto de fotógrafos, blogueros y netciudadanos –uno de ellos murió cuando se encontraba detenido–; despido forzado de periodistas del principal diario de oposición; citaciones por parte del procurador; prohibición de publicar toda información relativa a las investigaciones en curso dirigidas por el Procurador Militar por razones de seguridad nacional, etc.

Las autoridades lograron así imponer un silencio mediático. En paralelo han emprendido, a través de los medios de comunicación oficiales o sometidos al poder, una verdadera campaña de propaganda contra las principales figuras del movimiento de protesta, sin dudar en presentarlos públicamente como traidores o en calificarlos de terroristas.

Tras el levantamiento del estado de emergencia y el establecimiento de un ‘diálogo nacional’, una comisión de investigación hizo público un informe, en noviembre de 2011, según el cual las fuerzas del orden eran culpables de graves violaciones de los derechos humanos. Si bien las autoridades se comprometieron a llevar a cabo cierto número de reformas, los esfuerzos siguen siendo insuficientes. La pena de siete años de prisión que enfrentan dos policías implicados en la muerte del bloguero Zakariya Rashid Hassan Al-Ashiri, fallecido el 9 de abril de 2011 cuando se encontraba detenido, parece irrisoria.

Por otra parte, los expedientes de periodistas y blogueros condenados por tribunales militares durante la rebelión popular no han sido reexaminados por jurisdicciones civiles, pese al compromiso público de las autoridades en este sentido. Es el caso del bloguero Abdeljalil Al-Singace, portavoz y director de la oficina de derechos humanos del movimiento Al-Haq, que promueve las libertades civiles y la democracia, quien fue arrestado el 17 de marzo de 2011.

Además, en vísperas del aniversario de la rebelión, en febrero de 2012, a numerosos periodistas extranjeros les negaron el visado para visitar Bahréin. Política que volvió a emplearse en el Gran Premio Fórmula 1, que se llevó a cabo en Manamá en abril de 2012. Con esta medida se busca limitar el número de testigos molestos de las manifestaciones y de su represión.

Como rey, Hamad bin Isa Al Khalifa es responsable de todas las exacciones cometidas.

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