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Nuevos medios: entre revolución y represión, la solidaridad en la Red frente a la censura

Nuevos medios: entre revolución y represión, la solidaridad en la Red frente a la censura

Publicado el Viernes 11 de marzo de 2011.
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Primavera árabe: ¿apogeo de la Web?

El año 2010 vio la consagración de las redes sociales y del rol de la Web como instrumento de movilización y de difusión de información. 250 millones de usuarios se unieron a Facebook en 2010. Al final del año, la red social contaba con 600 millones de miembros. 175 millones de personas utilizaban Twitter en septiembre de 2010, es decir, 100 millones más respecto al año pasado.

Los medios de comunicación occidentales elogiaron Internet y su papel “libertador” durante la revolución iraní de 2009. Según The New York Times, los manifestantes “disparaban tweets” frente a las balas. Sin embargo, Twitter fue utilizado sobre todo por la diáspora. La tesis de Evgeny Morozov, experto en Internet, desarrollada en su libro epónimo The Net Delusion, pone en duda el papel de Internet como herramienta de democratización. Es verdad que Internet es utilizada por los disidentes, pero también por las autoridades para difundir la propaganda oficial y reforzar la vigilancia y el control de la población.

Internet es ante todo un instrumento, empleado para lo mejor y para lo peor. En los países más divididos, crea un espacio de libertad que no existiría de otra manera. Su potencial de difusión de información irrita a los dictadores y vuelve ineficaces los métodos tradicionales de censura. Así, algunos regímenes se dotan de recursos para vigilar a los disidentes, especialmente vía Facebook y Twitter, e infiltrarse en sus redes.

Los términos “revolución Twitter” y “revolución Facebook” se pusieron de moda gracias a los acontecimientos que marcaron al mundo árabe a finales del año 2010 e inicios del 2011. Los movimientos “en línea” se combinaron con las manifestaciones “fuera de línea”, precipitando la caída de los dictadores. Las revoluciones tunecina y egipcia revelaron ser, ante todo, revoluciones humanas, impulsadas por Internet y las redes sociales.

Facebook y Twitter funcionaron como una caja de resonancia, transmitiendo y amplificando las frustraciones y reivindicaciones de los manifestantes. También permitieron al resto del mundo seguir en directo los acontecimientos, pese a la censura. El papel de los teléfonos móviles fue crucial en este contexto. Los periodistas ciudadanos alimentaron con imágenes los sitios donde se comparten fotos, videos, así como los sitios de streaming.

Las autoridades tunecinas impusieron un silencio mediático sobre los acontecimientos de Sidi Bouzid. Los medios de comunicación “tradicionales”, que no hablaban de los movimientos de protesta que comenzaban a sacudir el país, fueron remplazados, en su rol de fuente y vector de la información, por las redes sociales y los sitios web informativos, como Nawaat.org. Facebook sirvió de plataforma para que los internautas enviaran regularmente comentarios, fotos y videos. El sitio de streaming Bambuser.com también conoció su momento de gloria. Todos podían seguir los acontecimientos en directo. Los llamados a manifestarse en la Web se propagaron en otros países: Egipto, Libia, Yemen, Bahréin, Omán, Siria, Irak, Marruecos, incluso en China y Vietnam, entre otros.

Aumenta la potencia de Control 2.0

Se endurece la censura y la represión

La nueva estrategia de los regímenes autoritarios tiene que ver más con la manipulación y la propaganda en línea que con el bloqueo puro y duro. Cierto, países como China, Arabia Saudita o Irán todavía efectúan un filtraje severo dirigido sobre todo a sitios de microblogging y a las redes sociales, que incluso tiende a acentuarse en periodos de tensión, pero sus internautas continúan aprendiendo a evadir la censura. China reforzó la Gran Muralla electrónica y arremetió contra el anonimato de los internautas y de los usuarios de teléfonos móviles. Uzbekistán, Siria, Vietnam –sólo por citar algunos– aumentaron la censura para acallar el eco de las revoluciones que agitaban al mundo árabe.

Hoy en día, uno de cada tres internautas no tiene acceso a un Internet libre. Se resta importancia a la censura de la Red. Unos sesenta países practican la censura, ya sea a través del filtraje o del acoso a los netciudadanos. Otros podrían unírseles en los próximos meses y años. Por primera vez, Bangladesh bloqueó el acceso a sitios web debido a videos considerados ofensivos para el Profeta. Camboya censuró sitios informativos.

Los arrestos de blogueros y netciudadanos persisten, en 2010 se mantuvieron en el mismo nivel que el año precedente. Actualmente, 119 netciudadanos se encuentran en prisión; en marzo de 2010 lo estaban 120. Si bien en el año 2010 varios blogueros conocidos fueron liberados, como Kareem Amer, en Egipto, algunos días después de que finalizara su pena, o Adnan Hadjizade y Emin Milli, en Azerbaiyán, las autoridades han encontrado nuevos métodos para limitar la libertad de acción de blogueros y ciberdisidentes. Las falsas liberaciones –como la del defensor de la causa mongola, Hada, en China–, las desapariciones forzadas, así como los arrestos domiciliarios, se multiplican.

Las prisiones más grandes para los netciudadanos continúan siendo China (77 encarcelados), Vietnam (18) e Irán (9). En Vietnam, una nueva ola de detenciones precedió al Congreso del Partido Comunista, que tuvo lugar en enero de 2011. En febrero de 2011 el régimen chino emprendió arrestos relacionados con los llamados a manifestarse inspirados en las revoluciones árabes. Las autoridades temen el riesgo del contagio. Por primera vez en China, usuarios de Twitter fueron arrestados por sus publicaciones en la red social.

Uno de estos prisioneros es Liu Xiaobo, el único Premio Nobel de la Paz encarcelado hoy en día. El anuncio de su premio, en diciembre de 2010, desencadenó una respuesta de una violencia rara: censura de los sitios de microblogging, de toda alusión a este reconocimiento, interpelaciones, ubicación en residencia vigilada de cientos de allegados y partidarios del defensor de los derechos humanos y promotor de las libertades.

En Irán, por primera vez, netciudadanos encarcelados fueron condenados a pena de muerte. La pena de prisión más severa pronunciada contra un bloguero, impuesta a Hossein Derakhshan, conocido como padre de la blogósfera persa, ascendía a 19 años y medio de cárcel.

En la era del “Control 2.0” diversos métodos comprobados son utilizados con el acuerdo de las autoridades para impedir que los disidentes reinen en la Red y controlar mejor el mensaje.

Refuerzo de la propaganda y de la manipulación

Primero, se generalizó el uso de ciberataques tipo DoS (Denial of Service), así como la práctica de “phishing”, el robo de las contraseñas de los usuarios para obtener información confidencial. Uno de los episodios más mediatizados fue sin duda el pirateo de Google y de otras veinte empresas en China, a finales de 2009 e inicios de 2010. Vietnam también utiliza los ciberataques para callar las voces disidentes; los sitios informativos independientes ubicados en el extranjero y aquellos que trataron el tema del proyecto minero de explotación de bauxita sufrieron las consecuencias en 2010. Birmania no sólo intentó paralizar varios medios de comunicación independientes en línea sino que también quiso responsabilizar por la lentitud de la banda ancha a “hackers” que actuaban contra los intereses del país. Los ciberataques también son un arma utilizada por los disidentes: en Irán, el “ciberejército verde” atacó sitios oficiales. El grupo de “hacktivistas” llamado “Anonymous” paralizó el sitio de la presidencia tunecina y del Parlamento en enero de 2011, en el marco de la “Operación: Túnez”.

Precisamente en 2010 los regímenes autoritarios quisieron influir en la velocidad de conexión a Internet en su país, volviendo más lento el ancho de banda en periodos de elecciones o de manifestaciones. La velocidad de conexión se convirtió en el barómetro de la situación política y social de un país. Irán se volvió un maestro en la materia, utilizando ese procedimiento la víspera y el día de cada manifestación organizada por la oposición. Los regímenes derrocados de Ben Ali y de Mubarak también lo emplearon. Con frecuencia estas perturbaciones están acompañas de interferencia o del corte de las redes de telefonía móvil en las zonas concernidas, como sucedió en la plaza Tahrir, en El Cairo, por citar un ejemplo.

Otra estrategia iraní, que también se empleó en Bielorrusia durante las manifestaciones contra la reelección del presidente Loukachenko: redireccionar los sitios de la oposición o simplemente aquellos críticos, hacia sitios parecidos, pero cuyo contenido coincida más con la visión de las autoridades.

Por otra parte, todo gobierno que busca controlar la Web crea una ciberpolicía a la altura de sus ambiciones, que sigue de cerca, especialmente en las redes sociales, las actividades de los disidentes. También lanza grupos de blogueros “patrocinados” y pagados para publicar en línea comentarios favorables para las autoridades, ahogando los comentarios críticos. Los blogueros de la Brigada Rusa o del partido chino 50 Cent (por cada mensaje les pagan 50 centavos) dominan el tema. Al inicio, cuando sus opositores usaron Internet, las autoridades respondieron con represión; ahora, éstas proponen su propio contenido.

Corte de Internet: una medida drástica y costosa

En Egipto y luego en Libia se tomaron medidas extremas para intentar, en vano, acabar con los movimientos opositores al poder establecido. Egipto suspendió casi por completo el acceso a Internet la noche del 27 de enero de 2011, durante cinco días, lo que le ocasionó pérdidas económicas de al menos 90 millones de dólares, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Lo que demuestra hasta qué punto el uso de Internet está integrado a la economía global y es esencial para la vida económica de un país. En cuanto a Libia, las autoridades primero cortaron el acceso, el 19 de febrero de 2011; los días que siguieron se registraron fuertes perturbaciones. El acceso fue de nuevo bloqueado a partir del 3 de marzo. No es la primera vez que el acceso a Internet es suspendido por completo en un país. Fue el caso de Nepal en 2005 y de Birmania en 2007. Pero tales medidas suscitan fuertes reacciones internacionales y exacerban más el rencor de los manifestantes, así como su inventiva a fin de encontrar los medios para hacer circular la información pese a todo. Los internautas regresaron a la “prehistoria” de Internet (uso del módem, del fax) o pasaron a la nueva generación tecnológica (un sistema de tweets por teléfono creado por Google y Twitter).

Birmania sacó sus conclusiones tras la suspensión de Internet efectuada en 2007 y realizó grandes modificaciones en su plataforma nacional, asegurándose de que los proveedores de acceso comuniquen de forma diferenciada a la población, el gobierno y los militares. Así, cuando ocurra la próxima crisis, la asamblea estará en condiciones de cortar el acceso a Internet a sus ciudadanos sin verse afectada directamente.

Las carencias de infraestructura en ocasiones son conservadas por algunos regímenes para mantener a la población alejada de la Red. Se prevé que en 2011 empiece a funcionar el cable submarino que conecta a Cuba con Venezuela, multiplicando las posibilidades de conexión a la banda ancha, lo que privará al régimen cubano de una de las excusas argumentadas con frecuencia, los problemas de acceso.

Corea del Norte se lanzó en 2010 sobre las redes sociales y hasta habría efectuado sus primeras conexiones al World Wide Web. No obstante, éstas seguirían siendo muy limitadas y manipuladas por el régimen con fines de propaganda.

Nuevos medios y medios tradicionales: ¿hacia la simbiosis?

El tradicional abismo entre los nuevos medios de comunicación y los tradicionales ya no tiene razón de ser. En los últimos meses estos han demostrado cada vez más ser complementarios. Según Peter Horrocks, director de la BBC Global News, los periodistas deben, imperativamente, aprender a utilizar las redes sociales: “ya no es facultativo”. Los nuevos medios de comunicación se han convertido en herramientas de primera categoría para los periodistas. Paralelamente, los revolucionarios árabes, inundando las redes sociales de información y de imágenes, buscaban también la cobertura de los medios de comunicación extranjeros a fin de presionar a sus gobiernos y a la comunidad internacional.

Ahora las redacciones usan Twitter y Facebook para buscar ideas para sus reportajes, para recolectar testimonios, imágenes y difundir sus propios artículos con el fin de incrementar sus lectores. La vida útil de un artículo ya no se fija con su publicación en el periódico, éste encuentra una segunda vida en línea.

Un estudio realizado por el grupo Cision y la Universidad George Washington entre periodistas de la prensa escrita y de la Web revela que 56% de los entrevistados consideran que los medios sociales (blogs, redes sociales, microbloggings) tuvieron importancia en la investigación y redacción de algunos de sus artículos; la fuente principal para 89% de los encuestados son los blogs. El microblogging constituye una fuente para 69% de los periodistas en línea. Los periodistas prefieren ser prudentes: 84% son conscientes de los problemas de fiabilidad de los medios sociales.

El carácter instantáneo de las redes sociales y las herramientas de streaming permiten una cobertura en tiempo real de acontecimientos importantes, como las catástrofes naturales (el terremoto en Chile, las inundaciones en Paquistán) y las manifestaciones (en Túnez, Egipto). Asimismo, vuelve aún más espinoso, pero también esencial, el trabajo de verificación realizado por los profesionales de los medios de comunicación. A veces es difícil separar lo verdadero de lo falso. De allí la importancia de constituir una red de contactos confiables listos para corroborar las “revelaciones” hechas por los periodistas ciudadanos o por simples internautas.

No importa qué testigo de un suceso o de un acontecimiento histórico se convierta en un informador de circunstancia, los periodistas ya no son los únicos filtros de la información. Su trabajo también pasa por la lupa de sus lectores.

Aún existen numerosas incógnitas sobre la relación entre los nuevos medios de comunicación y los medios de comunicación tradicionales. Algunos periódicos, como Washington Post, prohíben a sus periodistas expresar su opinión personal en Internet, por miedo a suscitar una confusión con la línea editorial del diario. The New York Times y Reuters publicaron cartas internas para el uso de redes sociales. Éstas alientan a sus periodistas a utilizarlas, advirtiéndoles sobre los riesgos que implican. Reuters precisa que no hay que publicar exclusivas en las redes sociales, pues éstas están reservadas a los clientes de la agencia de prensa. Los periodistas pueden compartir sus artículos en línea y construir una red, interactuar con los lectores y twitear en directo sobre los acontecimientos públicos que cubren. Por el contrario, deben obtener el permiso de su superior para abrir una cuenta profesional y se les pide separar su cuenta personal de la profesional.

¿WikiLeaks o la transparencia que se vuelve ineludible?

Esta colaboración entre los nuevos medios de comunicación y los medios tradicionales puede encontrarse en la evolución de la estrategia de WikiLeaks. Al inicio, el sitio era adepto a la publicación bruta y masiva de documentos confidenciales, progresivamente estableció un sistema de colaboración con muchos de los grandes medios de comunicación internacionales, de Le Monde a The New York Times, pasando por Guardian o Al-Jazeera. Esta estrategia permitió unir las ventajas de los nuevos medios de comunicación –instantaneidad, capacidad casi ilimitada de publicación– a las de los medios de comunicación tradicionales –verificación de la información, contextualización gracias a los periodistas especializados en las cuestiones tratadas–. Más de 120 periodistas de diferentes nacionalidades trabajaron juntos para descifrar los cables diplomáticos revelados por WikiLeaks y retirar de dichos documentos los nombres de los civiles o de los informantes locales, para no ponerlos en peligro.

Los cerca de 400.000 documentos confidenciales del ejército estadounidense sobre la guerra en Irak revelados por WikiLeaks, mostraron la magnitud de las exacciones contra la población civil cometidas por las fuerzas de la coalición y sus aliados iraquís desde 2003. Reporteros sin Fronteras denunció las presiones ejercidas por las autoridades estadounidenses contra el sitio y pidió a estos dos gobiernos mostrar transparencia y revisar sus métodos de clasificación.

Hoy se ejercen fuertes presiones contra los colaboradores del sitio. Su fundador, Julian Assange, recibió numerosas amenazas. Por otra parte, es perseguido por una acusación de violación en Suecia y en febrero de 2011 se solicitó su extradición del Reino Unido a Suecia. El soldado estadounidense Bradley Manning, sospechoso de filtrar información a WikiLeaks, fue arrestado en mayo de 2010 y corre el riesgo de enfrentar la pena de cadena perpetua. El soldado denunció las malas condiciones de su detención. Víctima de ciberataques y después de que varias empresas se negaran a albergar su sitio, el 5 de diciembre de 2010 WikiLeaks pidió a sus partidarios del mundo entero que crearan sitios espejo. Reporteros sin Fronteras alberga uno. Diversos medios de comunicación y sitios web fueron censurados por difundir los cables de WikiLeaks, como Le Monde, El País y Al-Quds Al-Arabi en Marruecos, en diciembre de 2010. El acceso al sitio está bloqueado en China y en Tailandia. En Paquistán es posible acceder al sitio, pero las páginas que contienen los telegramas relacionados con Paquistán se encuentran bloqueadas.

Reporteros sin Fronteras escribió al Fiscal General del Ministerio de Justicia estadounidense para solicitarle que no se emprendieran procesos judiciales contra Julian Assange y sus colaboradores, considerando que la publicación de información –así fuese clasificada– por parte de WikiLeaks y los cinco medios de comunicación que colaboraron con él, constituye una actividad periodística de información al público y compete así a la Primera Enmienda.

Contradicciones sobre Internet: el “te amo, yo tampoco” de las democracias

En enero de 2010, en un discurso histórico, la Secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, hacía de la libertad de expresión en línea una piedra angular de la diplomacia estadounidense. Una posición reafirmada en febrero de 2011, en un discurso en el que recuerda: “sobre la cuestión de la libertad en Internet, nos ubicamos del lado de la apertura”. Sin embargo, los principios evocados por Hillary Clinton chocan con el trato dado a WikiLeaks. Algunos días antes de que WikiLeaks publicara los documentos, el Pentágono pidió a los medios de comunicación “no facilitar que se filtren” documentos clasificados relativos a la guerra en Irak, argumentando que se ponía en peligro la seguridad nacional. Los funcionarios estadounidenses hicieron declaraciones muy duras contra el fundador del sitio. Que se emprendan procesos judiciales contra el sitio continúa siendo posible. Según Hillary Clinton, el “incidente WikiLeaks comenzó con un robo” de documentos del gobierno. Sin embargo, ella estima que “WikiLeaks no pone en duda su compromiso a favor de la libertad en Internet”.

Las tendencias en materia de seguridad pública suelen afectar la Web. La empresa RIM, fabricante de BlackBerrys, enfrenta múltiples presiones de Estados del Golfo, así como de Indonesia e India, que intentan tener acceso a los contenidos de sus comunicaciones protegidas (bajo seguridad), en nombre de la lucha contra el terrorismo.

Más allá de la seguridad nacional y de la ciberseguridad, otros problemas incitan a los gobiernos democráticos a relativizar su compromiso a favor de un Internet libre.

El tema de Internet se abordará durante el G20, y no sólo desde el ángulo de la libertad de expresión, también en lo relativo al respeto de los derechos de autor.

En nombre de la protección de la propiedad intelectual, Francia adoptó una legislación que permite, tras advertencias, suspender la conexión a Internet de un individuo que se sospecha descarga ilegalmente de la Web material protegido por los derechos de autor. El principio de la “respuesta gradual” inaugurado por la Hadopi (Alta Autoridad para la Difusión de Obras y la Protección de Derechos en Internet, Hadopi por sus siglas en francés) inspiró otras leyes, especialmente en el Reino Unido, que creó su Digital Economy Act. La ley Sinde en España también prevé medidas de bloqueo de sitios, bajo decisión judicial.

Por otra parte, Francia adoptó una ley sobre seguridad interior que avala un filtraje administrativo de la Web, un principio peligroso emprendido en nombre de la lucha contra la pedopornografía. El sistema de filtraje australiano, que ya fue probado, permanece en suspenso, incluso si en el fondo el gobierno no ha abandonado el proyecto.

La muy controvertida ley sobre los medios de comunicación en Hungría permite temer las repercusiones que tendrá para los medios de comunicación en línea y los blogueros, pues posee disposiciones peligrosas para el pleno ejercicio de la profesión periodística y la difusión de información.

Por su parte, Italia intentó regular la publicación de videos en línea a través de un decreto emitido en marzo de 2010. De ahora en adelante, todo sitio que transmita regularmente videos debe hacer una “declaración de actividad” ante la autoridad responsable de las telecomunicaciones. El campo de aplicación de este decreto, inicialmente muy amplio, finalmente se redujo a la televisión en línea; ya no se aplica a los sitios tradicionales, blogs, motores de búsqueda, a las versiones electrónicas de diarios y revistas, y a los juegos en línea.

El principio de neutralidad de la Red parece estar cada vez más amenazado. En diciembre de 2010, en Estados Unidos, la Comisión Federal de Comunicaciones (Federal Communications Commission, FCC) adoptó diversas medidas en lo que concierne a la neutralidad de la Web. Se basó en dos principios: el de la transparencia de los proveedores de acceso sobre su gestión de Internet y la prohibición de toda discriminación en la transmisión de contenidos “legales”. No obstante, estas medidas podrían dejar la puerta abierta al filtraje de sitios ilegales y poner fin al Internet ilimitado. Contraria al presidente Obama, la oposición republicana rechaza estas medidas cuestionando la legitimidad de la comisión para decidir sobre esta cuestión. En Francia, bajo el pretexto del riesgo de saturación de la red, el ministro encargado de la Economía Digital llamó a una regulación de la circulación y al abandono del principio de neutralidad absoluta de la Web.

La responsabilidad social de las empresas, más que nunca de actualidad

Google sostuvo sus promesas y dejó de censurar los resultados de su motor de búsqueda en China. Sin embargo, los usuarios de google.cn son redirigidos hacia el sitio ubicado en Hong Kong. A pesar de esta proeza, poco apreciada por las autoridades chinas, la empresa logró obtener la renovación de su licencia de explotación en China en el verano de 2010.

Microsoft y Yahoo! continúan autocensurándose en China. En Rusia por el contrario, Microsoft, tras haberse dado cuenta de que la lucha contra la piratería de sus programas en este país era utilizada para justificar la confiscación de los ordenadores de los medios de comunicación y de las ONG, tomó medidas para proporcionar a estos últimos licencias pro bono. Estos tres corporativos estadounidenses firmaron el código de conducta de la Global Network Initiative, una coalición de ONG, empresas y fondos de inversión que intenta promover buenas prácticas en los países que censuran la Red.

En Egipto, por primera vez, empresas como Facebook, Twitter y Google dejaron de lado su reserva y tomaron partido abiertamente por la defensa de la libertad de expresión en línea. Facebook consideró que “nadie debería ser privado del acceso a Internet”. Google y Twitter crearon un sistema que permitía twitear por teléfono a fin de evadir el bloqueo de la Red en el país. Por su parte, YouTube creó su canal de información política, CitizenTube, que puso a disposición de los egipcios que desearan difundir en él sus videos. No arriesgaban mucho en el lugar y podía obtener beneficios en términos de imagen.

La telefonía móvil se encontró en el ojo del huracán estos últimos meses, particularmente en el momento de la primavera árabe. En países como Libia y Egipto se obligó a los operadores a suspender a veces sus servicios y a transmitir SMS a la población. A inicios de febrero de 2011, Vodafone, Mobinil e Etisalat enviaron a sus clientes egipcios, bajo presión del ejército, SMS que les informaban sobre una manifestación de apoyo a Hosni Mubarak que se realizaría ese mismo día. Las sedes de las sociedades extranjeras habrían protestado… más adelante.

Estas cuestiones no sólo conciernen a las empresas del sector de nuevas tecnologías y telecomunicaciones. El servicio de pago en línea PayPal, ubicado en Estados Unidos, decidió suspender la cuenta de WikiLeaks, justificando su decisión con lo señalado en sus condiciones de uso, que prohíben emplear su servicio “para alentar, promover o facilitar toda actividad ilegal”. Fue la misma decisión que tomaron las empresas Visa y MasterCard, quienes suspendieron los pagos dirigidos al sitio, esperando los resultados de la investigación interna. No obstante, estas empresas continúan ofreciendo sus servicios a sitios neonazis.

Lista de Enemigos de Internet 2011, novedades y confirmaciones:

Los países más represivos de la Red que merecen ser considerados “Enemigos de Internet” son aún este año: Arabia Saudita, Birmania, China, Corea del Norte, Cuba, Irán, Uzbekistán, Siria, Turkmenistán y Vietnam. Ellos combinan con frecuencia: el filtraje severo, los problemas de acceso, la persecución de ciberdisidentes y la propaganda en línea.

Túnez y Egipto dejan la lista de “Enemigos de Internet” para ubicarse entre los “Países bajo Vigilancia”. La eliminación de la censura en Túnez y la caída de Mubarak en Egipto constituyen signos alentadores para el futuro de la libertad de expresión en línea en estos países, una de las reivindicaciones de los manifestantes. Sin embargo, la vigilancia se impone mientras los aparatos de censura y vigilancia no hayan sido desmantelados. Las autoridades deben demostrar transparencia en este aspecto.

En la lista de “Países bajo Vigilancia” aún se encuentran: Australia, cuyas autoridades tienen la intención de instalar un peligroso sistema de filtraje de la Red; Bahréin, que oscila entre fortalecer el filtraje y la liberación de blogueros; Bielorrusia, donde las elecciones inauguraron una nueva era de represión contra los medios de comunicación en línea; Corea de Sur, que refuerza la censura de la propaganda del Norte y conserva un arsenal legislativo represivo; los Emiratos Árabes Unidos, donde el filtraje y la vigilancia se incrementan; Eritrea, régimen policíaco que mantiene a sus ciudadanos al margen de la Web y vigila a los netciudadanos; Libia, donde el régimen, en pleno caos, intenta imponer un silencio informativo cortando el acceso a la Red; Malasia, donde se mantiene bajo presión a los blogueros, que tienen más credibilidad que los medios de comunicación tradicionales; Rusia, donde el gobierno busca modelar la Red rusa, cada vez más influyente a su manera; Sri Lanka, donde los periodistas y los medios de comunicación en línea continúan siendo víctimas de la violencia; Tailandia, donde la crisis de la primavera de 2010 tuvo consecuencias negativas en la libertad de expresión en línea, y Turquía, donde millares de sitios permanecen inaccesibles y los procesos judiciales contra los periodistas en línea continúan.

Varios países se integran este año a la lista de países bajo vigilancia. Uno de ellos es Francia, debido a la adopción de una legislación que prevé un filtraje administrativo de la Web, al establecimiento de la “respuesta gradual” y a la defensa de las autoridades de un Internet “civilizado”. Diversos medios de comunicación en línea y sus periodistas tuvieron un año 2010 difícil, víctimas de robos, comparecencias ante la justicia y presiones para que identificaran a sus fuentes.

Venezuela también se encuentra “bajo vigilancia”, en un contexto de tensión creciente entre el poder y los medios de comunicación críticos. Si bien el acceso a Internet continúa siendo libre en el país, se han establecido instrumentos de control bajo la forma de una ley mordaza para Internet y la autocensura se acentúa. Los foros de discusión están en la mira de las autoridades.

Esta lista de ataques contra la libertad de expresión en línea no es exhaustiva. En 2010 la actitud de Paquistán suscitó preocupación. Un juez había ordenado el bloqueo total de Facebook tras la publicación de videos considerados ofensivos para el Profeta. Las autoridades dieron marcha atrás en este bloqueo, pero prometieron vigilar le Web. Asimismo, habrá que vigilar Kazajistán ahora que las elecciones se aproximan.

En el momento en que este informe fue terminado, los movimientos de protesta continuaban sacudiendo al mundo árabe y extendiéndose a otros países. Es posible que engendren nuevas movilizaciones en línea y que exista una respuesta represiva de parte de algunos gobiernos. En 2011 Internet y los nuevos medios de comunicación continúan sintiendo las ondas de shock de los cambios políticos en los que han sido aspirados. La Web entró en una zona de turbulencia en la que su impacto, su fuerza y sus fragilidades corren el riesgo de ser magnificados.

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