Aunque ésta ha realizado esfuerzos para romper este círculo de impunidad –especialmente en el caso de los 32 periodistas asesinados por milicianos del clan Ampatuan, en la provincia de Maguindanao, el 23 de noviembre de 2009– la pesadez administrativa y la falta de voluntad política frenan el combate contra la injusticia. Más de dos años después del inicio del proceso por la mayor masacre de periodistas nunca antes perpetrada, no se ha pronunciado ninguna condena.
En los cuatro primeros meses del año 2012 dos periodistas fueron asesinados a balazos y otros dos escaparon de intentos de asesinato. Christopher Guarin, editor de Tatak News Nationwide y locutor en la estación de radio dxMD, fue asesinado en una emboscada el 5 de enero de 2012. A Aldion Layao, periodista de Super Radyo y dxRP, lo mataron el 8 de abril de 2012 en la isla de Mindanao.
En casi todos los casos los asesinos recurren al mismo modus operandi: hombres enmascarados circulando a bordo de una motocicleta asesinan a su víctima a sangre fría, a plena luz del día y a la vista de todos. Muy a menudo su blanco son los conductores de programas de radio locales, molestos para quienes ordenaron el crimen. Hoy en día la mayoría de los asesinatos y la violencia contra los periodistas se concentra en las zonas metropolitanas de Manila y Cagayán de Oro, en las islas de Luzón y Mindanao.