Eritrea
Issaias Afeworki
Presidente de la República
Liberada en 1991 del yugo etíope, sometida después, en 2001, por los delirios autoritarios de Issaias Afeworki, la República de Eritrea tiene como presidente al dictador más despiadado de África, cuyo estado de salud alimenta numerosos rumores y especulaciones. El ex jefe rebelde, antes héroe de la liberación, no oculta su inclinación por el totalitarismo. Para él, la soberanía del país tiene un precio. Desde hace más de diez años las libertades están “suspendidas” oficialmente; esto, después de que en el partido único se elevaran algunas voces para reclamar más democracia. Toda intención de protesta es un atentado contra la “seguridad nacional”. Ya no existe la prensa independiente, sólo subsisten los medios de comunicación del Estado, cuya línea editorial es digna de la época soviética. Este territorio bordeado por el mar Rojo, dirigido con mano de hierro por una pequeña pandilla ultranacionalista reunida en torno al jefe de Estado, se ha convertido en algunos años en una verdadera prisión a cielo abierto, la más grande de África para los periodistas. Unos treinta de ellos se encuentran tras las rejas de una prisión o están encerrados en celdas subterráneas o en contenedores de metal. Cuatro no han sobrevivido a las condiciones carcelarias, de una crueldad inaudita, o se han suicidado. Otros han desaparecido literalmente. Unos más, al final han huido del país de forma ilegal, arriesgando su vida. No obstante, cuando se pregunta Issaias Afeworki sobre la suerte de los periodistas encarcelados, responde como lo hizo en mayo de 2008 al canal Al-Jazeera: "Nunca ha habido. No hay. Ustedes están mal informados”.
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