Al día siguiente de la manifestación del jazmín, el 20 de febrero de 2011, el presidente hizo un llamado “al fortalecimiento del control de la Web", con el objetivo de “preservar el orden social y de promover una sociedad armoniosa”.
El llamado fue escuchado. En este último año de mandato de Hu Jintao se reforzaron las restricciones a la información, es especial en línea, así como la censura previa de los medios de comunicación impuesta por el Departamento de Propaganda. Las citaciones y las presiones que padecen periodistas, netciudadanos y disidentes se hicieron cada vez más frecuentes. Las condiciones de trabajo de los periodistas extranjeros no han dejado de deteriorarse.
El presidente también dio un trato especial a las regiones que padecen problemas sociales o políticos, imponiendo silencio sobre la información. En Mongolia Interior su respuesta al movimiento de protesta que comenzó en mayo 2011 fue la represión. Dio un trato similar al Tíbet, donde desde marzo de 2011 se han inmolado cerca de 20 monjes. La región se encuentra literalmente aislada del mundo. No sólo se impide a los medios de comunicación extranjeros cubrir los acontecimientos sino que las autoridades desarrollan una verdadera campaña de desinformación a través de los medios de comunicación progubernamentales (como el Global Times), que pretende minimizar los incidentes y denunciar la injerencia de la comunidad internacional.
Xi Jinping, quien se anunció será el sucesor de Hu Jintao, prometió “romper” todo intento de desestabilización en el Tíbet. Parece merecer ya su lugar de próximo predador de la libertad de información en China.