Un viento glacial se abatió sobre la libertad de prensa antes del 17 Congreso del Partido Comunista, celebrado en octubre en Pekín. Los periodistas se vieron obligados a reproducir la propaganda oficial, mientras que los cibercensores causaban estragos en Internet. A pesar de que la reglamentación se aligeró en enero, en 2007 detuvieron o acosaron a cerca de 80 corresponsales de la prensa extranjera.
A principios de 2007, unos representantes de Reporteros sin Fronteras se entrevistaron en Pekín, por primera vez, con cargos oficiales chinos, y entre ellos el Viceministro de Información. Las autoridades manifestaron estar dispuestas a reconsiderar la situación de los periodistas e internautas actualmente encarcelados, especialmente la de Zhao Yan, colaborador del New York Times, condenado a tres años de cárcel sobre la base unas acusaciones falaces. Pero no han mantenido sus compromisos. Zhao Yan salió en libertad en septiembre, al finalizar de cumplir su pena. Y las demás promesas son papel mojado. Al final del año, las autoridades se negaron a conceder visados a cinco representantes de Reporteros sin Fronteras, que querían viajar a Pekín.
"Garantizamos una libertad de prensa total". Esta es otra promesa, hecha en 2001 por un cargo oficial chino que defendía la causa de la candidatura de Pekín para los Juegos Olímpicos de 2008, y que nunca se ha respetado. 2007 ha sido el año de las desilusiones. Muchos observadores esperaban un mayor nivel de tolerancia con la prensa, y una mayor libertad de expresión, como habían anunciado las autoridades. Pero el gobierno, y más particularmente la policía política y el Departamento de Propaganda, han hecho todo lo posible para impedir expresarse a la prensa liberal, los internautas y los disidentes. A los corresponsales extranjeros les han llenado de obstáculos su trabajo, a pesar de que existe una reglamentación que les concede libertad de movimientos hasta octubre de 2008.
El presidente Hu Jintao consolidó las bases de su poder, destacando los principios de la "sociedad armoniosa", de la que de momento queda excluida la democracia. Los conservadores del régimen se han dedicado a la tarea de construir esa "armonía" por la fuerza. En marzo, Zhou Yongkang, Ministro de Seguridad Pública, llamó a los servicios de seguridad a intensificar la represión de las "fuerzas hostiles", y entre ellas los movimientos separatistas y los disidentes, antes de los Juegos Olímpicos.
Los "presos de los Juegos Olímpicos"
La policía, pues, se a dedicado a detener a los disidentes y bloggers que piden la mejora de la situación de los derechos humanos, antes de la celebración de los Juegos Olímpicos. El más conocido de esos "presos olímpicos" es Hu Jia, detenido el 27 de diciembre en su domicilio de Pekín. Los policías presentaron una orden de detención, acusándole de «incitación a la subversión del poder del Estado ». Su esposa, la blogger Zeng Jinyan, y su hija de mes y medio, permanecieron durante varias semanas rodeadas por decenas de policías. Defensores ambos del medio ambiente, de los derechos de los enfermos de SIDA y de los presos políticos, Hu Jia y Zeng Jinyan intentaron rebasar los límites de la libertad de expresión en China, colocando en sus blogs informaciones molestas.
La represión alcanzó también a los chinos que aportan su contribución a sitios informativos con sede en el extranjero. Al menos tres colaboradores del sitio informativo Boxun, con sede en Estados Unidos, se encuentran actualmente encarcelados. Sun Lin, conocido también por el pseudónimo de Jie Mu, corresponsal de Boxun en China, fue detenido por la policía el 30 de mayo en Nanjing (Este). Había denunciado abusos de poder, entre otros en algunos vídeos difundidos por el sitio. Huang Jinqiu, otro corresponsal habitual de Boxun, está detenidos desde 2003. Fue condenado a doce años de cárcel por "subversión del poder del Estado" en la provincia de Jiangsu (Este). Y, en agosto de 2007, el ciberdisidente y blogger He Weihua fue internado a la fuerza en un hospital psiquiátrico de Hunan (Sur). Según las personas cercanas a él, esa medida estaba relacionada con los artículos que había publicado en su blog www.boxun.com/hero/hewh/. Antes de su liberacion en febrero de 2008, Li Changqing, que había escrito varios artículos en Boxun, fue condenado en 2006, a tres años de cárcel, por un tribunal de la ciudad de Fuzhou (provincia de Fujian, Sudeste), por difusión de « informaciones alarmistas ».
La prensa liberal bajo presión
La prensa liberal - entre otros los diarios Xin Jing Bao y Nanfang Dushi Bao, y la revista Caijing - fue a veces el origen de informaciones embarazosas para las autoridades, locales o nacionales. Así, en julio, el Xin Jing Bao (Noticias de Pekín) reveló que algunos responsables locales habían conseguido prohibir la publicación de un informe, que cifra en cerca de 70 millardos de dólares el coste de la contaminación en el país. Un mes antes, fue el periódico británico Financial Times quien aseguró que el gobierno había censurado un informe del Banco Mundial sobre los problemas medioambientales. La información circuló por muchos sitios y blogs chinos, antes de que los cibercensores la retiraran.
"En la redacción sabemos que si se trata de un tema que concierne a los líderes del Partido, los nombramientos oficiales o los temas internacionales como Corea del Norte, hay que esperar a que llegue el despacho de la agencia Xinhua », explicó a Reporteros sin Fronteras un periodista del Beijing News. « Publicar algo antes es muy arriesgado. Todo el mundo está al corriente de las prohibiciones : las minorías, la libertad religiosa y Falungong". El gobierno no se priva de llamar al orden a los medios liberales. En marzo, la revista económica Caijing, fuente de información preferida por la comunidad internacional, se vio obligada a censurar un artículo sobre la adopción de una nueva legislación para la propiedad privada. La redacción se vio también obligada a retirar algunos artículos de su sitio de Internet.
Los cabecillas de esa prensa de tono más libre asumen enormes riesgos. Yu Huafeng, presidente del diario Nanfang Dushi Bao, lleva encarcelado desde 2004 en Cantón. Su colega Li Minying, ex director del periódico, salió en libertad en febrero de 2007, tres años antes de terminar de cumplir la pena. Le habían condenado a seis años de cárcel por "corrupción". En 2005, más de dos mil periodistas chinos firmaron una petición, pidiendo la libertad de sus compañeros.
Otros periodistas, víctimas de purgas en las redacciones, han sido reclasificados en publicaciones consideradas inofensivas. A principios de 2007 Huang Liangtian fue despedido de la dirección del mensual Bai Xing (Masas populares), y le destinaron a una revista de agricultura, menos crítica. Bai Xing había llevado a cabo múltiples investigaciones sobre las condiciones de vida en las zonas rurales y revelado que la administración de una región pobre de la provincia de Henan (Centro) había construido una plaza más grande que la de Tiananmen en Pekín. Las autoridades locales pidieron la cabeza del periodista. "No estoy seguro de que la libertad de prensa vaya a mejorar en los medios gubernamentales. Estoy muy triste porque mi vida de periodista se ha frenado de esta manera", explicó Huang Liangtian a Reporteros sin Fronteras. En julio fue la vez de que las autoridades sancionaran a Pang Jiaoming, del China Economic Times, por publicar una investigación sobre la mala calidad de los materiales de construcción de los raíles en la primera línea de tren de alta velocidad, que va de Wuhan a Cantón.
Censura cotidiana
El Departamento de Propaganda y la Administración General de Prensa y Publicaciones (GAPP) se han repartido el trabajo de frenar los ardores de los periodistas. A lo largo del año, la GAPP recordó que "los reportajes deben ser verdaderos, precisos, objetivos y justos, y no deben oponerse a los intereses del Estado ni infringir los derechos de los ciudadanos". En cuanto al Departamento de Propaganda, multiplicó sus intervenciones en las redacciones. En noviembre, Reporteros sin Fronteras publicó un documento interno que detallaba las diferentes formas de censura. En forma de Glosario, el Departamento de Propaganda advierte a las redacciones que no respeten "las reglas de disciplina creadas para la información". Las instrucciones son muy claras : "1- "Prohibición de reportaje" significa : prohibición de escribir un reportaje sobre el tema. - 2- "No enviar reportero" significa : autorización para publicar el artículo estándar de la agencia Xinhua, o bien de reproducir el reportaje, artículo (contribución) de un medio local. - 3-"Prohibición de criticar" significa : ningún comentario sobre las manifestaciones, ni tampoco mediante un dibujo".
En noviembre, por ejemplo, el Departamento de Propaganda ordenó a los responsables de los principales medios de comunicación chinos que, en el marco de la preparación de los Juegos Olímpicos, evitaran los reportajes negativos sobre la contaminación del aire, las relaciones con Taiwán respecto a la antorcha olímpica, y los problemas sanitarios.
La censura fue aun más fuerte para las televisiones y las radios. A los periodistas del canal gubernamental CCTV se les advierte cada mañana, cuando se conectan a su ordenador profesional, acerca de los temas que no hay que tratar, o que se deben cubrir con precaución. En diciembre, por ejemplo, se les prohibió tratar el caso de una china embarazada, que murió en el hospital por falta de atención. Tuvieron que limitar sus comentarios sobre el asesinato de Benazir Bhutto, por consideración al aliado paquistaní.
A pesar de las protestas de la prensa el gobierno hizo que, en agosto de 2007, se aprobara una ley para la gestión de las situaciones de crisis (Emergency response law). Prohíbe la "fabricación y difusión de noticias falsas sobre los accidentes y desastres, e impone al gobierno la tarea de proporcionar una información exacta, en el plazo señalado para esos casos". Los medios de comunicación pueden perder su licencia si publican informaciones sin autorización. En la práctica tienen que reproducir únicamente los despachos de la agencia oficial de prensa Xinhua en casos de catástrofe natural, accidentes industriales, epidemias o alteraciones de la seguridad pública, y no pueden hacer sus propias investigaciones. Sobre la marcha, las autoridades chinas pusieron límites al trabajo de la prensa sobre el hundimiento de un puente en Fenghuang, una ciudad turística de la provincia de Hunan (Sur), que causó más de cuarenta muertos. El 16 de agosto, el Departamento de Propaganda ordenó a los medios de comunicación chinos restringir la cobertura de ese hecho, y las redacciones se vieron obligadas a retirar a sus reporteros de Fenghuang. Antes de abandonar el lugar cinco periodistas, entre los que se encontraba uno del Nanfang Dushi Bao, fueron golpeados por personas relacionadas con las autoridades locales.
Campaña contra los "falsos periodistas"
Por orden del gobierno, el Departamento de Propaganda y la GAPP colaboraron para llevar a cabo una campaña contra los "falsos periodistas". Pretextando un reportaje trucado sobre la comida estropeada, realizado en julio por un joven reportero de un canal de Pekín, las autoridades emprendieron la caza de los "falsos periodistas", que utilizarían acreditaciones de medios extranjeros, o de Hong Kong, para practicar el "chantaje y la desinformación". Al cabo de algunas semanas, el gobierno anunció haber identificado a 150 "falsos periodistas" y a 300 medios sin licencia. Encarcelaron a una decena de periodistas, y entre ellos a dos responsables de la publicación de Liaoning (Nordeste), Las noticias sociales (ilegal según las autoridades). Aunque en China existe el chantaje, no es menos cierto que numerosos medios trabajan sin licencia, al no poder conseguirla.
La Administración General de Prensa y Publicaciones aprovechó la campaña para fichar a cerca de treinta mil periodistas, que estarán acreditados en los Juegos Olímpicos. Oficialmente se trata una vez más de identificar a los "falsos periodistas" y ayudar a los responsables chinos a contestar a las entrevistas. Pero el gobierno no ha precisado qué tipo de datos se recogerán. Ese proyecto de fichar a reporteros extranjeros fue confirmado por un consultor extranjero, que trabaja con el comité organizador de los Juegos Olímpicos. Al Departamento de Seguridad del Estado se le ha encargado que clasifique a los reporteros y militantes de que podrían "perturbar" los JJOO.
180 incidentes con los corresponsales extranjeros
Las nuevas medidas de regulación, creadas el 1 de enero de 2007, han proporcionado una cierta libertad de movimiento a los corresponsales de la prensa extranjera. Algunos medios aprovecharon inmediatamente esos cambios para realizar reportajes que antes tenían prohibidos. Así, la agencia Reuters acudió a la Mongolia interior para entrevistar a la esposa de Hada, un director de publicación mongol encarcelado desde 1995. La agencia británica llevaba pidiendo, en vano desde 2004, autorización para hacer la entrevista. Reuters también pudo entrevistar a Bao Tong, un antiguo ayudante del Primer Ministro reformista Zhao Ziyang. Pero, tan solo unos días después de la adopción de esa nueva regulación, a unos corresponsales extranjeros les impidieron ir a la casa de los hijos de Zhao Ziyang, y entrevistar al abogado de Shaghai Zheng Enchong, al abogado Gao Zhisheng o a la militante anti SIDA Gao Yaojie. Y unos reporteros de Hong Kong fueron expulsados por los soldados, el 9 de enero, cuando se acercaban al lugar en que se había estrellado un avión militar, en la provincia de Guangdong (Sudeste).
A lo largo de todo el año la policía obstaculizó el trabajo de los corresponsales que investigaban temas sensibles. En marzo, un equipo de la BBC World Service fue detenido por policías de un pueblo de Hunan, donde se acababa de producir un motín. "Ustedes no están en Estados Unidos o Gran Bretaña. Esto es China", les dijo uno de los oficiales que les interrogaron. Uno de los periodistas explicó que el gobierno de Pekín había aprobado una nueva reglamentación. "Es solamente para las informaciones relacionadas con los Juegos Olímpicos, y no creo que ustedes hayan venido aquí por los JJOO ", replicó el oficial.
No menos de siete periodistas fueron detenidos, o agredidos, cuando intentaban acceder al pueblo de Shengyou (en el sur de Pekín) donde, en 2005, unos secuaces de los responsables locales mataron a seis personas e hirieron a más de cincuenta. Eso le ocurrió a la Agencia France Press, la BBC World Service y la corresponsal de Swiss TV, Barbara Luthi, golpeada por unos policías.
Trabajar en Tibet y Xinjiang sigue siendo también difícil. En mayo, Harald Maass, corresponsal del diario alemán Frankfurter Rundschau, y Tim Johnson, corresponsal del grupo norteamericano de prensa McClatchy, fueron convocados por un alto responsable del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, quien les acusó de violar las reglas periodísticas en los artículos sobre el Tibet. Desde que llegaron a Lhassa, ambos corresponsales se vieron seguidos y acosados por policías de civil. A algunos tibetanos, con los que conversaron, les pusieron multas. La policía impidió a Harald Maass ir a la ciudad de Shigatse.
En total, el Foreign Correspondents Club of China (FCCC) recibió información de 180 violaciones de esas regulaciones, que van desde la vigilancia de periodistas hasta la detención. Y, según un sondeo efectuado en 2007 por el FCCC, a la pregunta : "¿China respeta la promesa, hecha en 2001 por Wang Wei, un organizador de los JJOO de Pekín, que decía : "Daremos a los medios de comunicación extranjeros libertad total para hacer reportajes?", más del 67 % responden "No". Solamente el 8,6 % de los periodistas interrogados responden "Sí".
¿El pluralismo amenaza a Hong Kong ?
En Hong Kong siempre ha habido pluralismo, incluso si los intereses económicos de algunos patronos de prensa les han incitado a contemporizar con las autoridades de Pekín. "Para los periodistas de Hong Kong que investigan en China, hay que desconfiar de las autoridades locales, las mafias y los poderosos a quienes no gusta el estilo de nuestra prensa. De una manera general, la cobertura de China es más tímida que antes", explica Mak Yin-ting, investigadora de la Hong Kong Journalists Association. "El dinero se hace en China. Por tanto, no hay que sorprenderse de que la mitad de los propietarios de periódicos tenga intereses económicos en el continente. El problema es el grado de autocensura que eso supone. Por ejemplo, en muchos diarios, Taiwán está ahora incluida en la sección de China. Y la mayoría de los medios de comunicación de Hong Kong no cubren las manifestaciones de Falungong, cuando con frecuencia consiguen sacar a la calle a decenas de miles de personas", explicó Francis Moriarty, del Foreign Correspondents Club. En 2007 se produjeron varios incidentes en Hong Kong: Shuhwey Liao y I-Chun Ko, dos reporteros taiwaneses de la radio Sound of Hope (cercana a Falungong), fueron expulsados de Hong Kong, y los presentadores de la radio pirata Citizen Radio tuvieron que presentarse de nuevo ante un tribunal de justicia, por infringir la ley de telecomunicaciones.
La represión en Tibet y Xinjiang
La censura y el control policial fueron aun más fuertes en las provincias donde existen movimientos autonomistas. En noviembre, el Tribunal intermediario de Kardze (provincia de Sichuan, fronteriza con Tibet), condenó a tres tibetanos a penas de tres a diez años por "espionaje por cuenta de organizaciones extranjeras poniendo en peligro la seguridad del Estado". Según las autoridades, habrían enviado al extranjero algunas fotos de las manifestaciones de nómadas tibetanos que tuvieron lugar a principios de agosto. Adak Lupoe, monje superior del monasterio de Lithang, y Kunkhyen, músico y profesor, fueron respectivamente condenados a diez y nueve años de cárcel tras ser considerados culpables de "espionaje", por hacer fotos y grabar en las manifestaciones.
En Xinjiang, Ablikim Abdiriyim, uno de los hijos de la célebre militante uigur Rebiya Kadeer, fue condenado el 17 de abril a nueve años de cárcel, por difundir artículos "secesionistas" por Internet. Según la agencia oficial china Xinhua, Ablikim Abdiriyim intentó dar una mala imagen de los "derechos humanos y las políticas étnicas en China".
Un centenar de periodistas e internautas encarcelados
China Popular sigue siendo el país que encarcela al mayor número de periodistas, ciberdisidentes, internautas y defensores de la libertad de expresión. Las condiciones de detención son con frecuencia muy difíciles : comparten celdas superpobladas con criminales, están obligados a hacer trabajos forzados y, con frecuencia, les pegan los guardianes o los otros detenidos. En las primeras semanas de encarcelamiento son frecuentes los malos tratos. Los policías intentan arrancarles confesiones. El 1 de enero de 2008, en China había al 33 periodistas encarcelados.
Antes de que le liberaran en febrero de 2008, el periodista de Hong Kong Ching Cheong estuvo internado en una cárcel de Cantón. Su esposa ha contado a Reporteros sin Fronteras las condiciones en que su marido se encuentra internado : "Tengo derecho a verle una vez al mes, durante una hora. Nos vemos a través de un cristal, y nos hablamos por teléfono. Escuchan la conversación. Incluso está escrito en las paredes del locutorio. Ching Cheong está en una celda con otros 12 presos, la mayoría criminales condenados a penas muy graves. En la cárcel hay dos fábricas. Tiene que trabajar ocho horas al día, y hacer horas extraordinarias dos veces por semana, hasta las nueve de la noche. Fabrica uniformes de policía. A los presos no les pagan. Antes de que le detuvieran, Ching Cheong ya tenía problemas de tensión arterial. Pero solo le ocurría dos o tres veces al año. Ahora es todos los días. Sufre con la disciplina militar que reina en la cárcel. Ha perdido 15 kilos desde que le detuvieron. ¿Sabe ?, el primer mes de detención, en Pekín, fue extremadamente duro. Un trato que puede considerarse tortura mental".
Por su parte, al ciberdisidente Guo Qizhen, condenado a cuatro años de cárcel por "incitación a la subversión del poder del Estado", le pegaron en mayo otros presos, en su celda de Shijiazhuang (Hebei, nordeste de China). La agresión estuvo orquestada por los guardias de la cárcel. Su mujer ha contado que tenía el cuerpo cubierto de hematomas. El ciberdisidente, que en el momento de la detención tenía una pierna rota, no ha recibido los cuidados médicos adecuados. Su estado de salud ha empeorado considerablemente.
La gran muralla electrónica
La Red china es una de las más controladas del mundo. En el mes de agosto de 2007 se creó una "cibepolicía", para vigilar las conexiones de los internautas. Una veintena de empresas, especialmente norteamericanas, se vieron obligadas a firmar un "Pacto de autodisciplina", que les obliga a censurar el contenido de los blogs que albergan en China, y a pedir a los bloggers que les faciliten su verdadera identidad. Hubo muchos cierres de sitios de Internet cuando el 17 Congreso del Partido Comunista, celebrado en Pekín, en octubre. Mientras duró el Congreso, los foros de los sitios informativos más conocidos se cerraron "por precaución", con el fin de que no hubiera ninguna información que se saliera de la política fijada por las autoridades. En esa ocasión, Reporteros sin Fronteras publicó un informe realizado por un internauta chino, que da cuenta del sistema de censura de la Web en vigor en el país. Cinco oficinas gubernamentales disponen de servicios dedicados a la vigilancia del contenido de los sitios y e-mails.
Al menos 51 ciberdisidenmtes se encuentran actualmente encerrados en China, por usar su derecho a la libertad de expresión en la Web. Pero la influencia del país se extiende igualmente fuera de sus fronteras. Las autoridades chinas han cerrado sitios de Internet en Tíbet, entre otros el foro de discusión más frecuentado por los estudiantes tibetanos (http://www.tibet123.com), privándoles de una herramienta para dar su parecer sobre la política del gobierno. En julio las autoridades cerraron el foro de discusión Mongolian Youth Forum (www.mglzaluus.com/bbs), muy popular en Mongolia interior. Según uno de sus animadores, las autoridades les acusan de tener frecuentes discusiones en las que se abordan los "problemas étnicos" de esa provincia china.
Los “cortafuegos” adoptados reaccionan inmediatamente. Así, el sitio de Reporteros sin Fronteras en chino - www.rsf-chinese.org -, creado a finales de mayo, fue bloqueado a las pocas horas. La ciberpolicía utiliza visiblemente programas que contienen filtros de palabras clave. Sin cuidarse de las consecuencias que pueda tener para los internautas chinos, cualquier dirección IP relacionada con un sitio considerado indeseable, se bloquea sin preaviso.

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