Poco después de la amnistía general del 13 de enero de 2012, con la que se liberó a todos los periodistas de la DVB y a reporteros independientes –entre decenas de prisioneros políticos–, un ingeniero del Ministerio de la Construcción entabló un proceso judicial contra el diario Modern Weekly y su reportera, Thet Su Aung. En marzo de 2012 el semanario The Voice también enfrentó acciones judiciales emprendidas por el Ministerio de Minas por un artículo considerado “difamatorio”.
La política de censura no ha desaparecido completamente bajo el gobierno de Thein Sein –quien rápidamente se dio cuenta de los efectos inmediatos de los gestos de apertura política hacia la comunidad internacional– y los reflejos represivos de la División de Examen y Registro de la Prensa reaparecieron a gran velocidad. En marzo de 2012 dos periódicos fueron convocados y reprendidos por el órgano de control de los medios de comunicación debido a publicaciones consideradas “no conformes con su política”.
Thein Sein podría ser el último miembro de la Junta Birmana que aparece en la lista de predadores. Para ello, debería impulsar una reforma de todo el marco legislativo, permitir la abrogación de la Electronic Act y de la ley sobre el estado de emergencia, garantizar la adopción de una ley de medios de comunicación que ponga fin a la censura, así como la liberación de cuatro periodistas y un bloguero que aún se encuentran encarcelados.