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Publicado el Miércoles 25 de enero de 2012.
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Inseguridad y censura, a la alta en Asia

La inseguridad y la impunidad persisten en Paquistán, Afganistán y Filipinas, mientras que Sri Lanka, Vietnam y China se hunden un poco más en la represión

En 2011 la inseguridad siguió siendo la mayor preocupación de los periodistas en Afganistán (150º lugar) y en Paquistán (151º), bajo la amenaza permanente de los talibanes, los extremistas religiosos, los movimientos separatistas y los partisanos políticos. Por segundo año consecutivo, Paquistán es el país más mortífero: en 2011 fueron asesinados diez periodistas.

En Filipinas (140º) –que registra un progreso lógico tras la caída que tuvo en 2010 debido a la masacre de Ampatuan de noviembre de 2009–, los grupos paramilitares y las milicias privadas continúan atacando de forma recurrente a los profesionales de los medios de comunicación. Como lo demuestra la instrucción del asesinato de los 32 periodistas filipinos, la acción de las autoridades sigue siendo ampliamente insuficiente.

Aunque con menor intensidad, persiste la inseguridad que enfrentan los profesionales de los medios de comunicación en Bangladesh (129º) y Nepal (106º), donde los periodistas sufren a menudo amenazas de grupos políticos rivales y de sus partidarios. En Bangladesh los grupos de oposición y la Liga Awami (en el poder) son responsables, alternadamente, de la violencia y los obstáculos que enfrenta la prensa. Por otra parte, pese a que existe un pluralismo real de la prensa, las leyes permiten que el gobierno mantenga un control excesivo de los medios de comunicación y de Internet. En Nepal, la diminución de la violencia de los grupos maoístas en el sur y la creciente eficacia de la justicia, explican el relativo progreso del país. Sin embargo, las amenazas y los ataques perpetrados por políticos y grupos armados continuaron mancillando la libertad de prensa a lo largo del año.

Al final de la clasificación: entre el autoritarismo y las transiciones inciertas

La situación de la libertad de información se degradó fuertemente en dos países en manos de regímenes autoritarios.

En 2011 China, primera prisión del mundo para periodistas, blogueros y ciberdisidentes, reforzó la censura y la propaganda a través de un mayor control de Internet, en especial de la blogósfera. Desde que tuvieron lugar los primeros movimientos de protesta en los países árabes y que estos suscitaron llamados a la democracia en las principales ciudades chinas, presenciamos una ola de arrestos de la que aún no vemos el fin. En las regiones autónomas de Tíbet, Mongolia Interior y Xinjiang, las protestas de las minorías dan lugar sistemáticamente a una represión feroz de las autoridades. En Pequín y Shanghái los corresponsales internacionales han sido particularmente el blanco de las fuerzas de seguridad y trabajan bajo la perpetua amenaza de que les nieguen la extensión de sus visados o de que los expulsen del país. Las autoridades impiden a los periodistas que cubran la mayoría de los acontecimientos que perjudiquen la estabilidad de China o que den una imagen negativa de ella.

Vietnam, que perdió siete lugares (ocupa el 172º), parece seguir la ruta trazada por Pequín en materia de represión. Al igual que Pham Minh Hoang –condenado el 10 de agosto de 2011 a tres años de prisión y a tres años de arresto domiciliario por “intentar derrocar el gobierno”–, los periodistas comprometidos y los blogueros a favor de la democracia son hostigados por las autoridades, mientras que la justicia continúa argumentando la seguridad del Estado para dictar penas que van de dos a siete años de prisión.

En Sri Lanka (163º) el clan Rajapakse obliga a los últimos periodistas de oposición a huir del país. Los que se quedan en él a menudo son víctimas de hostigamiento y de amenazas. Si bien la violencia se ha vuelto más rara, la impunidad y la censura oficial de los sitios informativos independientes han eliminado todo pluralismo, y contribuyen más que nunca a la autocensura de casi todos los medios de comunicación.

Birmania (169º), donde pudieron observarse los primeros signos de apertura (amnistías parciales, limitación de la censura previa), permanece ampliamente bajo el control de un régimen autoritario, en las manos de ex oficiales de la junta militar que se convirtieron en parlamentarios civiles. Menos de diez periodistas siguen encarcelados en este país.

En Corea del Norte (178º), si bien la información circula más a través de las fronteras, nadie sabe si esta tendencia durará bajo el reino de Kim Jong-un, hijo heredero de Kim Jong-il. La continuidad de la dinastía, el peso del aparato militar y la voluntad de poder del régimen, no incitan en todo caso al optimismo.

A la cabeza de la clasificación: los tradicionales “buenos alumnos”, ¿a la deriva?

Los tradicionales buenos alumnos no brillaron en 2011. Con la caída de Nueva Zelanda al 13º lugar, ningún otro país de la región Asia-Pacífico se encuentra entre los diez primeros países de la clasificación.

En 2011 Hong Kong (54º) vivió una clara degradación de la libertad de prensa y se vino abajo en la clasificación. Interpelaciones, agresiones y presiones deterioraron las condiciones de trabajo de los periodistas de manera inédita, ilustrando un cambio inquietante de la política gubernamental.

En Australia (30º) los medios de comunicación fueron blanco de investigaciones, bloqueos en el acceso a la información y críticas de parte de las autoridades; mientras que en Japón (22º) la cobertura del tsunami y del accidente nuclear de Fukushima dio lugar a restricciones abusivas, revelando los límites del pluralismo de la prensa.

Situaciones preocupantes

En India (131º) los periodistas enfrentan la inseguridad ocasionada por los conflictos endémicos de las regiones de Chhattisgarh y de Jammu y Cachemira. La amenaza de grupos mafiosos que operan en las principales ciudades del país contribuye a su autocensura. Pero las autoridades no se quedan atrás. En mayo de 2011 anunciaron nuevas regulaciones, las “Information Technology Rules 2011” (Reglas de la Tecnología de la Información), peligrosas para la libertad de expresión en línea. Por otra parte, aún se niega el visado a reporteros extranjeros y hasta se les exigen coberturas positivas del país.

La represión del ejército indonesio en la provincia de Papúa Occidental, donde al menos dos periodistas fueron asesinados en 2011, cinco secuestrados y 18 agredidos, es la principal causa de la caída de Indonesia (146º) en la clasificación. Pese a los esfuerzos del gremio, los intentos del gobierno de recuperar el control de los medios de comunicación y de Internet, así como una justicia corrupta, bajo la influencia de políticos y grupos de presión, impiden el desarrollo de una prensa más libre.

Entre detenciones ilegales e intimidaciones, Mongolia (100º) y las Maldivas (73º) muestran su fragilidad en materia de libertad de prensa. Un clima de intolerancia religiosa caracteriza a las Maldivas, donde los medios de comunicación son víctimas de intimidaciones por parte de las autoridades y deben transigir con un Ministerio de Asuntos Islámicos que busca imponer la sharia a expensas de la libertad de expresión.

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